Desde Cuba y desde Miami

Los negociadores del Congreso de Estados Unidos firmaron un acuerdo sobre el gasto para las agencias federales de mil millones de dólares, a falta de 28 horas de que se cumpliera el plazo que hubiese provocado un cierre parcial del gobierno, reportó EFE. Tras abandonar las propuestas de restricción de los viajes a Cuba de los ciudadanos cubano-estadounidenses y una disposición de menor importancia relacionada con la supervisión de las operaciones financieras, los miembros de la Cámara de Representantes y los comités de Asignaciones del Senado dieron su aprobación final al plan. El acuerdo, al que se llegó tras cuatro días de negociación, estaba supeditado a la demanda del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a prorrogar los recortes de impuestos en nómina, que vencen a finales de este mes. El pasado noviembre el Congreso aprobó los presupuestos para las agencias encargadas de las áreas de agricultura, comercio, justicia y transporte, y vivienda, pero no lograron un consenso respecto a las prioridades presupuestarias y dejaron en el aire nueve proyectos de ley presupuestarios para las agencias federales. No es la primera vez que el Congreso ha tenido que recurrir a medidas temporales para mantener en funcionamiento el Gobierno. La última vez que el Congreso aprobó todos los 12 proyectos de ley presupuestarios sin parches de emergencia fue hace 15 años. Las conversaciones sobre el impuesto sobre la nómina, que pusieron en jaque el cierre parcial del gobierno, se iniciaron después que los demócratas no lograran su demanda de que el recorte impositivo se pagase con un recargo nuevo a aquellos que ganan más de un millón de dólares al año, condición a la que renunciaron en la noche de ayer. DESDE CUBA La periodista cubana Olga Thaureaux publicó en su blog un post relacionado con la noticia.

La familia y el diferendo Cuba Estados Unidos

Familia, según el concepto filosófico, es la célula fundamental de la sociedad, aunque me interesa llegar mucho más allá, al sentido humano, sentimental, solidario de esa palabra.

En la constante búsqueda informativa que entraña esta profesión, hace unas horas leí que el Congreso de Estados Unidos analiza un proyecto de ley que restringiría nuevamente los viajes de estadounidenses y cubanoamericanos, así como el envío de remesas a Cuba.

La idea es patrocinada por el representante republicano por el estado de Florida, Mario Díaz-Balart, y pretende reinstaurar las restricciones aprobadas durante el gobierno de George W. Bush, como un solo viaje cada tres años para los cubanoamericanos y un límite de mil 200 dólares anuales por concepto de remesas.

Como cubana, me es difícil abstraerme de la triste realidad que puede representar esto para las personas que tenemos familiares residiendo en Estados Unidos.

Lo cierto es que vivimos en un sobresalto: cuando viajan a Cuba, no sabemos si esa será la última vez que nos veremos, lo mismo ocurre ante una llamada telefónica o un correo. Y es que esa relación familiar, a pesar de las fronteras, está sujeta a lo que decida el gobierno de Estados Unidos.

Está sujeta a ideas maquiavélicas de personajes como el citado o a las de Iliana Ross, por ejemplo que cuando La Colmenita viajó a ese país dijo que había que negarle la estanca allí porque eran niños defensores del terrorismo. ¡Qué horror pensar de esa manera!

Por muchos malos momentos se ha transitado en todos estos años. Recuerdo aquel falso concepto de familia: mamá, papá, hijo…, los abuelos, los tíos o los primos no contaban en esa relación.

Es muy duro vivir en ese sobresalto, por eso es difícil obviar esas informaciones provenientes de Estados Unidos. Espero que algún día, no muy lejano, la situación cambie, para bien, por supuesto.

DESDE MIAMI

Por su parte, Rebelión se hace eco de un artículo publicado por Andrés Gómez, director de Areitodigital.

Maldita pesadilla: nuevo intento de prohibir los viajes a Cuba

Nuevamente, como pesadilla recurrente que causa gran angustia y desasosiego a la inmensa mayoría de la emigración cubana en Estados Unidos, otra acción legislativa, ésta una enmienda presentada por el congresista por Miami-Dade, Mario Díaz Balart, y aprobada por la mayoría republicana del Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes, el pasado 23 de junio, y así añadida al proyecto de ley del presupuesto general de 2012, formó parte del proyecto de ley del presupuesto del 2012 aprobado el 13 de diciembre pasado por la mayoría republicana en la Cámara de Representantes.

Como se ha venido repitiendo desde el verano pasado la enmienda de Díaz Balart suprimiría las actuales regulaciones que reconocen el derecho humano y constitucional de los emigrados cubanos residentes en este país de viajar a Cuba, en vigor desde 2009, y reimpondría las inmorales medidas de viaje a Cuba impuestas por el presidente Bush, hijo, en el 2004.

En junio de 1958, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, determinó que el derecho a viajar al extranjero de los ciudadanos de Estados Unidos es uno de carácter constitucional protegido por la Quinta Enmienda de la constitución federal.

Las medidas de Bush —las cuales siempre fueron la de los Díaz Balart, Iliana Ros y todos como ellos piensan y actúan—prohibirían nuevamente a todos los emigrados cubanos residentes en Estados Unidos poder viajar a Cuba libremente. Las medidas reimpuestas nos restringirían a viajar a Cuba solamente una vez cada tres años, no importando la emergencia familiar, sólo por 15 días, y únicamente para poder visitar a familiares en primer grado, que según esta gente son los únicos de nuestros familiares en Cuba que pueden ser considerados nuestra familia. Asimismo reducirían significativamente el importe de las remesas que se podrían enviar a nuestros familiares en Cuba.

Ésta es una medida infame y oprobiosa. Siempre ha sido rechazada como tal por la inmensa mayoría de nuestra comunidad emigrada.

Este rechazo se demuestra evidente con sólo citar el número de emigrados cubanos en Estados Unidos que viajaron a Cuba entre el 2009 y 2010: no menos de 323,000 de acuerdo a cifras confiables.

La Casa Blanca hizo saber el 13 de julio pasado que el presidente Obama vetaría el proyecto de ley sobre el presupuesto federal de 2012, si, entre otros importantes asuntos, éste intentara cambiar la política en relación a Cuba de su gobierno ["reverses current policies on Cuba"]. Posición que fue diáfanamente reafirmada el 14 de diciembre pasado por el propio presidente durante una ceremonia en la Casa Blanca, con motivo de su política con Cuba, quien se refirió específicamente a su compromiso con los viajes de los cubanos americanos y a las remesas a Cuba sin restricciones.

Es de conocimiento general que en el Congreso se estila, en las negociaciones de grandes proyectos de leyes como éste, mantener o desestimar diferentes proyectos auspiciados por las varias tendencias o intereses de cada uno de los partidos políticos, como también que a la larga se tiran por la borda aquellos que no sean de importante valor para los intereses partidistas mayoritarios.

Esperemos que la opinión que prevalezca en las negociaciones que conformen la ley de este presupuesto federal sea aquella que sustente nuestro derecho de viajar a Cuba libremente.

Para nosotros, los emigrados cubanos en Estados Unidos, nuestro derecho de viaje a Cuba, no es asunto de relativa importancia. Al contrario, por razones evidentes, es asunto de vital importancia. Se trata de algo fundamental: nosotros y los nuestros. Que es derecho inalienable. Sólo aquellos que desprecian los derechos fundamentales del individuo y la familia osan enajenarnos ese derecho. Y alto precio político tendrán que pagar por intentarlo o lograrlo.

Este es año de intensa lucha electoral. Las elecciones presidenciales serán el próximo mes de noviembre, dentro de solamente once meses. El presidente Obama ha demostrado ser un hábil manipulador político. Más allá de las intenciones estratégicas de sus políticas con respecto a Cuba, que son parte de su responsabilidad constitucional para dirigir la política exterior del Estado, que es derecho celosamente defendido por todo presidente, están los 29 críticos votos electorales del estado de la Florida en las próximas elecciones presidenciales.

Y este presidente sabe, lo que niega la extrema derecha cubano americana aferrada al pasado político de nuestra comunidad: que no habrán votos para Obama, por parte de decenas de miles de cubano americanos en las próximas elecciones presidenciales, si él no se opusiera tenazmente a la inclusión de la enmienda de ese Díaz Balart sobre los viajes a Cuba en la ley de presupuesto federal, aún teniéndola que vetar, como se ha comprometido a hacer. Será así de sencillo.

Aunque es nuestra la responsabilidad, sino la culpa, que sean Mario Díaz Balart, Ileana Ros y David Rivera los que ocupen esos escaños del condado en el que vivimos en la Cámara de Representantes. Es evidente que la inmensa mayoría, de los que viajamos a Cuba — los que nos preocupamos por nuestras familias en Cuba, viajando a Cuba o enviándoles remesas— no votamos, especialmente porque no nos hemos hecho ciudadanos de este país. La única manera de terminar con esta maldita recurrente pesadilla que hoy volvemos a confrontar es derrotando en las urnas a gente de esa calaña.

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Fuente: Redacción Cubahora,
16/12/11

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