Alan Gross: ni tonto, ni inocente
18/02/2012 Dejar un comentario
(PL) Luego de meses en que el gobierno de Estados Unidos intentó silenciar las razones de Cuba para apresar al norteamericano Alan Gross por actos contra la independencia de la isla, y evitó reconocer su responsabilidad en el caso, la verdad se abre camino en la prensa mundial.
Cientos de medios de comunicación impresos y en formato digital, muchos de ellos en Estados Unidos, difundieron esta semana total o parcialmente el contenido de un extenso artículo de la agencia estadounidense AP, el cual pone en evidencia que Gross no es un “tonto inocente engañado”, como se autocalificó durante su enjuiciamiento.
El texto, titulado “USAID contractor work in Cuba detailed” (Trabajo del contratista de la USAID en detalles), del periodista Desmond Butler, fue replicado por más de un centenar de órganos de prensa, al igual que artículos de otros medios sobre el tema, según refleja un gráfico de impactos en el buscador Google.
La noticia de AP corrobora que Gross actuó en todo momento muy consciente de las ilegalidades en que incurría, dotado de tecnología que, según expertos, suele ser utilizada “por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Pentágono para evitar la detección electrónica de señales telefónicas”.
Reportes de los cinco viajes del agente a Cuba, a los que tuvo acceso la agencia norteamericana, indican que él sabía que sus actividades eran ilegales, y que temía las consecuencias, incluyendo la posible expulsión del país.
Incluso, uno de los documentos obtenidos por AP precisa que una de las personas que colaboró con Gross “dejó absolutamente claro que estamos jugando con fuego”.
En otra ocasión -precisa el artículo- Gross dijo que no cabía duda de que se trataba de un “asunto muy riesgoso”, y que “la detección de señales de satélite sería algo catastrófico”.
Alan Gross fue sentenciado a 15 años de cárcel en marzo de 2011 al quedar demostrado que introdujo en Cuba, de manera ilegal, medios de infocomunicaciones para crear redes internas como parte de un programa del gobierno de Estados Unidos dirigido a promover acciones desestabilizadoras y subvertir el orden constitucional en el país caribeño.
En agosto, el reo y su abogada impugnaron la sentencia del tribunal provincial que lo condenó, pero el Tribunal Supremo Popular desestimó la apelación.
No obstante, el gobierno cubano ha trasladado a la actual administración norteamericana la disposición a encontrar una solución humanitaria al caso de Gross sobre bases recíprocas.
Hasta ahora, la prensa estadounidense había presentado a Gross como un anciano inofensivo de 62 años, injustamente condenado en Cuba, que solo pretendía dotar a la comunidad judía de medios para conectarse a la Internet.







