Cuba: Grabarán disco músicos de Un puente hacia La Habana

 

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Por: Yanisbel Peña Pérez

(AIN) Los integrantes de Un puente hacia La Habana, proyecto de música alternativa que reúne a artistas cubanos y españoles, comenzarán la grabación de un disco bajo el sello de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM).

En conferencia de prensa, efectuada este miércoles en los estudios de esa casa discográfica, Jorge Robaina, líder del grupo Karamba, comentó que el CD recogerá 12 temas de los cuales seis son de su autoría y el resto del cantautor español Mario Díaz.

El fonograma, dijo, contará con la participación de renombrados artistas que desde sus diferentes estilos y géneros aportarán una gran riqueza rítmica a cada uno de los títulos seleccionados.

Las canciones que interpretará Díaz serán acompañadas por los cubanos Eliades Ochoa, Israel Rojas y Yoel Martínez, (integrantes de Buena Fe), Raúl Paz, Deja Vu y Qva Libre, entre otros.

Mientras que los españoles Javier Ojeda, Miguel Campello y el argentino Kevin Johansen grabarán junto al vocalista de Karamba.

Robaina, creador del proyecto, señaló que con el disco persiguen dar visibilidad a la música alternativa hecha en Cuba y romper así con el patrón comercial que coloca a la Isla como productora exclusiva de son y otros ritmos tradicionales.

Queremos trabajar sobre la fusión de sonoridades nuestras y españolas, pero con el toque distintivo de cada invitado al álbum, que no se pierda la esencia de ambas culturas y suene bien actual, manifestó.

“Un puente hacia La Habana” es un proyecto nacido en la ciudad española de Zaragoza, sus integrantes fusionan ritmos como la rumba, el flamenco, el reggae, el rock and roll y el hip hop.

Cuba: Falleció destacado músico cubano César Portillo de La Luz

 

César Portillo de La Luz

César Portillo de La Luz

(AIN) César Portillo de la Luz, destacado músico cubano y compositor de temas antológicos como Contigo en la distancia, falleció en la mañana de este sábado en La Habana a los 90 años, según informó a la prensa el Ministerio de Cultura.

Uno de los fundadores del “filin”, manera particular de interpretación del bolero fuertemente influenciada por el jazz, Portillo de la Luz se distinguió por sus composiciones de gran elaboración poética, amplio sentido armónico y líneas melódicas de gran riqueza.

Su conocida obra como autor enriqueció el patrimonio de la canción cubana y universal con temas como Contigo en la distacia y Tú mi delirio, ambas con más de 100 versiones; y otras como Sabrosón, Noche cubana, Realidad y Fantasía y Canción de un festival.

Entre los intérpretes más reconocidos de sus obras se encuentran Nat King Cole, Pedro Infante, Litto Nebbia, German Valdez Tin Tan, José José, Pedro Vargas, Lucho Gatica, Luis Miguel, Luis Mariano, Plácido Domingo, Caetano Veloso, María Bethania y la Orquesta Sinfónica de Londres, entre otros.

Señala la nota que por voluntad propia, su cadáver será cremado y sus cenizas expuestas el próximo lunes seis, desde las nueve de la mañana a la una de la tarde, en la Funeraria de Calzada y K, de la capital.

 

Cuba: El Capitolio de la Habana será nuevamente la sede del Parlamento

Cuba restaura el monumental edificio del Capitolio Nacional para devolverlo como sede del Parlamento de la isla, reveló el Historiador de Ciudad de La Habana. FOTO: Roberto Suárez

Cuba restaura el monumental edificio del Capitolio Nacional para devolverlo como sede del Parlamento de la isla, reveló el Historiador de Ciudad de La Habana. FOTO: Roberto Suárez

Cuba restaura el monumental edificio del Capitolio Nacional para devolverlo como sede del Parlamento de la isla, reveló el Historiador de Ciudad de La Habana, Eusebio Leal, citado hoy por medios locales.

Leal se refirió a las obras que se ejecutan en el Capitolio y la reinstalación del Parlamento en el antiguo Capitolio, el miércoles durante la inauguración oficial del célebre Sloppy Joe’s Bar, reabierto al público tras un remozamiento minucioso, informó la agencia estatal de noticias Prensa Latina.

En febrero pasado, en el acto de clausura en la sesión de constitución correspondiente a la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), el presidente cubano Raúl Castro comentó a los diputados que “un día habrá que regresar al Capitolio”.

Las obras de restauración de la emblemática edificación están a cargo de la empresa “Puerto de Carenas” de la Oficina del Historiador y comprenden la cúpula, carpintería, la impermeabilidad de techos y estructuras metálicas, el lustre de lámparas y bronces, según una reciente información de la televisión estatal.

Junto a las labores restauradoras del Capitolio también tienen lugar las del histórico Teatro Martí y la ampliación del Parque Central, que según indicó el historiador Leal deberán concluir para las celebraciones por el 494 aniversario de la fundación de La Habana, el próximo 16 de noviembre.

El Capitolio fue construido en 1929 a un costo de unos 16 millones de dólares y se considera una réplica casi exacta del que ocupa el Congreso de los Estados Unidos, en Washington.

El edificio estuvo destinado a ser sede de las dos cámaras del cuerpo legislativo de la República de Cuba hasta 1959, cuando llegó al poder la revolución liderada por Fidel Castro y fue disuelto el Congreso.

A partir de 1962 se radicó allí la Academia de Ciencias de Cuba y hasta hace algún tiempo también estuvo instalado allí el ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

Es una edificación monumental declarada patrimonio nacional que ocupa dos manzanas de la populosa barriada de Centro Habana, y exhibe como rasgos más sobresalientes los hemiciclos y la escalinata que da acceso a la planta principal.

La cúpula que lo corona, con 92 metros, es el segundo punto más elevado de la ciudad, precedido solo por el monumento al prócer independentista José Martí, en la Plaza de la Revolución, y fue en su momento la quinta más alta del mundo.

Situado en una céntrica zona de La Habana, el Capitolio en uno de los iconos arquitectónicos de la ciudad y uno de sus más grandes atractivos turísticos comparable con el Castillo del Morro o la plaza de la Catedral.

http://www.cubasi.cu/

 

Canción que Silvio Rodríguez le acaba de dedicar a Nicolás Maduro ( Vídeo )

MAÑANA SERÁ TARDE según Roberto Zurbano

zurbanoEscucho, aprendo y sigo en la pelea. Si una izquierda conservadora dentro y fuera de Cuba considera que un negro cubano revolucionario no debe hacer críticas a la Revolución, no ha entendido el papel que han jugado los negros dentro de esta y
tampoco qué es un verdadero proceso revolucionario. En la base, en el corazón, en el fondo y en las orillas de este proceso los negros hemos sido buena parte del sostén. Nos asiste tanto el derecho moral a criticarla como el deber de defenderla, porque es aún insuficiente lo que hemos logrado frente a lo que hemos hecho y merecemos. Renunciar a esa crítica es renunciar a mejorar la Revolución y sentirla más nuestra.

Combatir el racismo es una de las grandes tareas del siglo XXI.  Este flagelo no surgió en un país en particular, sino en un contexto mundial en el que fueron involucradas varias naciones y culturas marcadas por el afán colonial de repartirse el mundo y establecer jerarquías económicas y políticas que hoy sobreviven. El racismo contemporáneo es también un fenómeno globalizado y la lucha contra este va más allá de cualquier frontera. Renunciar aldebate internacionales reducir su impacto a viejos conceptos nacionalistas  no tener en cuenta el proceso de intercambio desigual generado por el turismo, las nuevas tecnologías de la información, las migraciones y las transnacionales de la cultura. Es un debate sobre la persistencia del racismo en Cuba, sobre los modos paternalistas y sofisticados con que ese tipo de humillación se reproduce o renueva y, especialmente, sobre cómo reconocerlos y enfrentarlos en un nuevo contexto. Es bien conocido que The New York Times no es un diario de izquierda, aunque se declare contra el bloqueo y sea el soporte donde se dio a conocer a la opinión norteamericana el caso de Los Cinco. Publicar en el NYT no fue un acto de ingenuidad, sino un riesgo asumido con toda responsabilidad. Decidípublicar allí, donde escasean las firmas cubanas de la Isla, y no en el Granma ni en El NuevoHerald, por razones diversas, pero conocidas. Acepté la propuesta con la intención de colocar el debate más allá de los insuficientes espacios académicos y culturales a los que asisto hace 15 años. Un periódico es otra cosa:puede alcanzar,informar, desinformar y convocar, en breve tiempo, a decenas de miles de personas.

El original fue aceptado, con propuestas de cambios. Durante el proceso de negociación editorial se agregaron y rechazaron textos que fueron discutidos por vía electrónica, durante una semana de trabajo. Dos colegas compartieron conmigo estas revisiones, ambos con excelente dominio del inglés. El texto final, enviado en la tarde del viernes 22, nos satisfizo a todos. El título aprobado por mí “Para los negros en Cuba, la Revolución no ha terminado”, aunque no fue el original (“El país que viene y mi Cuba negra”) me resultaba afortunado, pues esta idea se esboza en varios momentos del texto.

Desafortunadamente, el título que apareció,“Para los negros en Cuba, la
Revolución no ha comenzado”, sin mi aprobación, borró toda posibilidad de identificar a los negros cubanos con la Revolución. Este cambio constituye una violación ética y legal a mi texto, al tiempo que prejuicio casi todala lectura. De inmediato redacté una nota advirtiendo los cambios, enviada en la mañana del martes 26 de marzo, (el lunes hubo apagón) a colegas y amigos que se encargaron de circularlo. La responsabilidad del NYT con sus lectores fue subvertir el titulo, evitando que leyeran desde mi propio emplazamiento. Esta
manipulación es una lección ejemplarizante para mí, ojalá sirva a otros para que no renuncien a publicar allí y sepan aprovechar mejor ese espacio. También exijo del NYT una excusa más profesional y ética que los subterfugios que ha manejado hasta hoy.

En la primera semana hubo una reacción en mi contra. Luego, Silvio Rodríguez exclamó sin asomo poético: “le estamos cayendo en pandilla”, y se preguntaba: “¿cuál puede ser ahora mismo la suerte del propio Zurbano? ¿Dónde está el compañero?”. Lo cito porque me llamó compañero y eso marca una posición ética ante otros “compañeros de lucha” que, precipitadamente, me proscribieron en La Jiribilla, órgano digital de donde, en la tarde del lunes primero de abril, recibí una simple llamada informativa minutos antes que colgaran los primeros artículos, sin posibilidad de colocar NINGÚN texto mío. No cuestiono esas ni otras opiniones, solo anoté que algunos de sus autores son personas con quienes he avanzado un tramo de la lucha antirracista en Cuba, o sea, me han leído, conocen mis opiniones e intervenciones públicas
sobre el tema y hemos compartido realidades, eventos, críticas y
esperanzas colectivas, presentestambién en mi texto del NYT.

Como otros de mi autoría, este fue escrito para fomentar un debate sobre el presente y dejar atrás esa retórica sobre el pasado que obliga siempre a mostrar lo que se ha hecho y no a decir lo que aún falta. Por la cantidad de palabras requeridas no quise revisar la Historia, sino husmear en el futuro; aún así, hago un repaso histórico y reconozco ganancias recientes (imposible enumerarlas todas). De las opinionesprovocadas por el texto, los argumentos más útiles serán aquellos que mejor contribuyan al debate antirracista y se
identifiquen con las personas que sufren este tipo de discriminación. He trabajado por esta causa, por convicción, no por vanidad. Mientras tanto, mis libros se aplazan, pues el activismo social, es difícil de ejercer; requiere tiempo e infinita energía, pero es la manera en que nuestras ideas se materializan y se acercan a las personas que uno respeta y acompaña. Es una elección que obliga a conocer mejor el país, sus cimas y sus sótanos, su cotidianidad y sus emergencias; e impulsa a recorrer la isla junto a las razones y necesidades de la
gente que, ante el racismo y otros males, buscan urgente solución.
En la Casa de las Américas,donde trabajo hace más de siete años, intenté insertar las problemáticas raciales en el programa cultural de esa institución, en la conciencia de algunos compañeros y en el modo de posicionar a la Casa ante un fenómeno continental apenas abordado antes: los movimientos negros en América Latina y el Caribe.
Confieso que muchas veces pude separar mi condición de activista de mi posición institucional, pero la visión radical que configura a la primera no siempre permitiósuperar la crisis de verme como un ente dual; aún así creí posible reconciliar ambos estatus.

Lamento haber involucrado a la Casa de las Américas con opiniones que, bien sé, no expresan la posición de la institución. Sin embargo, este tipo de “inconformidad” es recurrente en otras personas, dentro y fuera de la isla, con cargos institucionales. ¿Puede la condición intelectual aceptar esta dualidad entre responsabilidad cívica y responsabilidad institucional? ¿Podría definirse un pacto o un diálogo entre institución y activismo? ¿Cuál es el lugar del activismo social en Cuba? ¿Cuáles son los espacios y límites del debate y del pensamiento crítico?

Por otra parte, fuera de Cuba suele afirmarseque dentro de la isla rige un solo pensamiento. Lo cierto es que hay varios modos de explicar y evaluar nuestras realidades, dentro y fuera de las instituciones. Sin embargo, no voy a negar que hay fuerzas conservadoras cuyo afánes uniformar el pensamiento y, ante nuevos conflictos, activan los viejos métodos de los setenta.

Sin embargo, Cuba es un país que va cambiando y abriendo sus respuestas ante esta y otras problemáticas. No son los años setenta, ni los noventa, pues muchas ideas se debaten y publican; los problemas se abordan desde variados enfoques, a veces encontrados. Dogmas, extremismos, oportunismos y viejos esquemas no han desaparecido, pero hay un espacio –quizás pequeño aún– para la crítica, el disenso y el diálogo que vale la pena seguir construyendo. La sociedad civil cubana es menos frágil que hace diez años atrás; pueden reconocerse sus preocupaciones y debates en un espacio emergente y heterogéneo de personas, organizaciones y medios alternativos que abordan el presente y el futuro del país.

Todavía muchos autores, en medio oficiales y alternativos, siguen centrando sus críticas en mi persona, mas insisto en promover el debate sobre el futuro de los negros en Cuba y la necesidad de una batalla frontal contra el racismo; que no debe ser una batalla retórica, ni un nuevo repaso histórico, sino una avalancha de propuestas y acciones puntuales.

Esta lucha no se reduce a una guetificación de nuestros derechos, sino que busca el camino hacia la igualdad y la plenitud ciudadanas, aun incompletas. Otros tipos de activismos en Cuba tienen su espacio de legitimación, el de los negros aun está en formación. La política debe dialogar con las diversas realidades y grupos que configuran la nación. Nuestro grupo social tiene su propia historia, sus demandas específicas,sus propios incentivos y modos de participar en la construcción de una sociedad mejor.

No debe obstruirse el debate, sino trabajar para que esta lucha crezca, dentro y fuera de Cuba. Aun equivocándome, lo intentaré cada mañana.
Sigo en la pelea sin manifiestos, ni campañas, ni mea culpa, ni golpes de pecho. Sólo se requieren compañeros de todos los colores, comprometidos y críticos, prestos a discutir con argumentos y propuestas, listos para aprender de la gente que sufre cualquier tipo de discriminación y dispuestos a equivocarse, levantarse y continuar la batalla.

Creo en la crítica y asumo las que me corresponden, por duras que sean, más allá de las recriminaciones de derecha o de la izquierda conservadora. Pido a ambas no embullarse demasiado, pues anuncio: NO HAY UN “CASO” ZURBANO, sino un intelectual negro revolucionario, con la necesaria conciencia racial, que decidió trabajar en Cuba desde la literatura, la música, las comunidades, las instituciones culturales, los medios y el activismo social, dentro de organizaciones antirracistas como Color Cubano o la Cofradía de la Negritud, por el respeto y la emancipación de la población negra cubana que se siente excluida de varios espacios y cuya identificación con la Revolución es innegable. Me resulta difícil mentir sobre esta realidad. Muchos de ellos son familiares, vecinos, amigos, colegas y otros que ni siquiera conozco, a quienes pregunto y escucho. Sé cómo viven y piensan y, también, merecen un futuro mejor. Ese futuro se decide hoy, mañana será tarde.

Roberto Zurbano Torres,
Desde el Callejón de Hamell, Centro Habana, 14 de abril del 2013.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuba: Beyoncé está de visita en La Habana y cenó en “La Guarida”

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La afamada diva norteamericana Beyoncé está de visita en Cuba y recorrió en esta mañana las calles del Centro Histórico de la ciudad. Ayer, Beyoncé cenó en el restaurante habanero La Guarida, conocido como La Paladar de las Estrellas por ser el punto de referencia de muchos de los artistas que anónimamente vacacionan en La Habana. La duración de la cena bastó para que media Centro Habana y parte de la Habana Vieja estuviese esperando en Concordia #418 la aparición de la mujer ganadora de 17 Grammys.

Beyoncé Giselle Knowles pidió pollo asado con miel y su esposo Jay-Z, cherna caimanera. Ambos se hicieron acompañar con moros y cristianos, un plato que al parecer no habían probado antes. Entre mojito, daiquirí, vino y Ron Havana Club Añejo Siete Años, pasaron la velada. Después del postre (tarta de limón para ella y helado para él) chocaron con una realidad habitual: los fans.

Al abandonar el restaurante, una gigantesca multitud esperaba por ella en los bajos del inmueble, deseosa de fotografiarse con la hermosa mulata norteña. Allí estaban amantes de su música, curiosos y hasta personas que la desconocían.

Según reporta el sitio digital Cubasí. Beyoncé se encuentra de visita en La Habana para celebrar el quinto aniversario de boda con el rapero Jay-Z.

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La Rampa: ¿muerte natural o asesinato premeditado?

Por Leonardo Padura

Durante diez, quince años, una parte inalienable del espíritu de la época estuvo sintetizado en cinco cuadras, con sus bocacalles adyacentes, de la ciudad de La Habana. Esos años, que corrieron desde mediados de la década de 1950 hasta la agonía del decenio de 1960 fueron posiblemente los más animados, contradictorios, promotores de cambios (políticos, económicos, morales) que se vivieran en Cuba desde la independencia hasta la llegada del Período Especial. Y todo aquel sentimiento de renovación, de búsqueda de lo nuevo, de exploración de la modernidad, tuvo sus mejores y más nítidos reflejos cubanos en el tramo de calle 23, pendiente entre L y la frontera del Malecón: la emblemática Rampa habanera.

Tal fue la profundidad de la relación de este espacio urbano con la vida del país que el arquitecto italiano Paolo Gasparini definió a La Rampa no como un sitio, sino como un “estado de ánimo”, como le gusta recordar al también arquitecto Mario Coyula, estudioso de las esencias pasadas y triste presente de este emblemático paseo capitalino.

Diseñada y construida en lo fundamental entre los años finales de la década de 1940 y la mitad de los años 1960 (en el año 1966 se termina la heladería Coppelia, obra de Mario Girona), la Rampa consiguió en sus años de esplendor convertirse en el corazón palpitante de la ciudad, desplazando de ese sitio al centro anterior, esencialmente comercial y mundano, ubicado en el cruce de Galeano y Neptuno, la famosa esquina del pecado. El éxito de La Rampa, sin embargo, tuvo que ver más con su vocación social, cultural, nocturna, gracias a lo cual se fue llenando de cines, restaurantes, estudios de televisión, clubes de jazz, hoteles, galerías, centros de arte y diseño, cafeterías, cuya enumeración sería casi interminable, además de algunos edificios de apartamentos, como el Retiro Médico, y el que llegaría a ser el más emblemático espacio expositivo habanero, el modernísimo y funcional Pabellón Cuba, inaugurado en 1963 precisamente en ocasión de reunirse en La Habana el VII Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos que pretendió renovar con espíritu de vanguardia las por entonces todavía vanguardistas arquitectura y urbanismo cubanos.

Tan acogedor y propicio resultó el espacio físico de La Rampa y la utilidad pública de sus instalaciones que con notable facilidad el espíritu de la época también recaló en la avenida y sus sitios aledaños. La música cubana de aquellos años gloriosos de la década de 1950 y de principios de la siguiente, tuvo en los espacios del entorno su más notables escenarios: desde el restaurant Monsieur, animado por el imprescindible Bola de Nieve, hasta el Rincón del Filing, sobreviviente aun en los años 1980, donde recalaban César Portillo, José Antonio Méndez y otros renovadores de la canción cubana, pasando por los escenarios más sofisticados del Salón Rojo del Capri, El Parisién del Hotel Nacional y los más diversos clubes, como El Gato Tuerto y La Zorra y el Cuervo, donde bolero, jazz y filing se daban la mano y abrían el abanico de opciones. Las exposiciones de artes plásticas también tuvieron hitos en La Rampa, pues desde los mismos mosaicos empotrados en el granito de sus aceras, obras de maestros cubanos, hasta el apoteósico Salón de Mayo, forman parte de la realidad y la memoria gráfica del país. Los dos cines emblemáticos, el Radiocentro (Yara) y La Rampa, convertido en cine de ensayo, son parte de la memoria fílmica de dos generaciones de cubanos, como lo fueron las pequeñas salas teatrales de la zona. Y hasta la literatura, con obras (como Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera Infante, vecino de La Rampa) y la presencia viva en sus inmediaciones, en sus instalaciones y a través de sus evocaciones de los escritores cubanos de aquellos años, tuvieron su espacio en esa misma Rampa donde, en la recién inaugurada Coppelia, solían reunirse los integrantes del primer Caimán Barbudo.

Sin embargo, no solo de creadores y consumidores de cultura, de eventos históricos, de edificios emblemáticos se pobló La Rampa. Su verdadero destino se lo entregó la juventud de aquellos tiempos, en buena parte proveniente de la muy cercana colina y otras facultades universitarias, pero absolutamente variopinta y ansiosa de libertades. La Rampa fue, por ello, el muestrario de las primeras melenas, las primeras minifaldas, los pantalones de tubo y de campana, las muchachas sin brasiers, los homosexuales desprejuiciados, los primeros fans de los Beatles y los Rollings, incluso de los primeros hippies tropicales, todas aquellas especies que, en una época de mayor rigidez política y supuestamente ética, resultarían fumigados con tanto esmero y encono en nombre de la homogeneidad y la prisa por el nacimiento de un hombre nuevo.

Pero tan fuerte resultó el espíritu encarnado en La Rampa que su aliento incluso sobrevivió a la época del cierre de los clubes nocturnos, a la ofensiva revolucionaria, a las cacerías de brujas de los años finales de 1960 y los años drásticos y aplanadores del decenio de 1970, pletórico de ortodoxias. Fue en época en que la Casa de la Cultura Checa se convirtió en sitio de referencia, al igual que los ciclos cinematográficos de La Rampa. Aquel empuje hasta resucitó en los años 1980, cuando el Festival de Cine se hizo carne de la avenida, con las noches interminables del Hotel Nacional, un tiempo en cual todavía era posible escuchar en el Pico Blanco a César Portillo y hasta a Elena Burke y Omara Portuondo, gastar unas horas en el Coppelia, comprar una ropa diferente en el Centro Experimental de la Moda y sostener el ejercicio tradicional de andar “Rampa arriba, Rampa abajo”, por el simple placer de caminar por el corazón moderno de una ciudad que resistía los embates de una desidia institucional que empezaba a ser alarmante. Quizás el acontecimiento capaz de marcar lo que va siendo el destino trágico de La Rampa, el fin de su esplendor y su providencial glamour cultural, fue el incendio del local del antiguo cabaret Montmartre, reconvertido en el gigantesco restaurant Moscú, convertido desde aquellos días hasta hoy en la ruina dolorosa que encarna físicamente la muestra más alarmante de lo que fue y ya no es.

Porque no solo desidia y falta de recursos han agredido el espíritu de La Rampa hasta llevarlo a su agonía actual. Quizás esos dos elementos se hayan combinado para impedir la resurrección del Montmartre/Moscú, para transformar en pústulas los balcones desconchados del Retiro Médico, para impedir la implosión del edificio Alaska sin que nada nuevo haya crecido en su territorio, para que la vida nocturna haya languidecido y se haya dolarizado (o cuquizado, si es posible llamar así al imperio del CUC)… Porque tal parece que algo mucho más macabro ha rondado sobre el destino de la calle más céntrica de La Habana para que un espacio como el de la tienda Indochina se transforme en control de pases de un ministerio, para que la Casa de la Cultura Checa devenga Centro de Prensa Internacional con escasas funciones culturales, para que las vidrieras de la antigua Ámbar Motors estén casi siempre tapiadas y definitivamente subutilizadas, para que el Centro Experimental de la Moda se convierta en nada, para que el Mandarín haya perdido su encanto y sea un restaurant de mala muerte y peor vida, para que espacios privilegiados se convierten en bancos que se oscurecen a las 3 de la tarde, mientras el Pabellón Cuba muestra unos jardines muchas veces más poblados de desperdicios urbanos que de plantas ornamentales.

Al menos para mí, habanero que paseé La Rampa en mis tiempos de estudiante pre y universitario, es evidente que no solo la economía ha influido para que los bares y cabarets del Habana Libre se hayan convertido en sitios ajenos y sin mayor encanto o para que el Coppelia no conserve nada de sus encantos sociales; para que varios de los clubes nocturnos y restaurantes de la zona hayan perdido su carácter o cerrado sus puertas mientras las amables cafeterías Wakamba y Carabalí ya no se sabe ni qué cosa son; para que, mientras se construye en otras partes de la ciudad, la esquina de 23 y O, y el costado de K entre 23 y 25 sean furnias donde se siembran plátanos y casetas rústicas… Y lo pienso así porque creo que no solo la mala economía le ha robado el espíritu de modernidad, irreverencia, búsqueda de placeres corporales y mentales, de juventud, en fin, que por décadas se deslizó por esta pendiente habanera cuyo fin u origen, es el mar.

¿Se trata de una agonía por muerte natural o parte de un plan de asesinato con premeditación y alevosía? Quizás pensar en la intencionalidad del crimen resulte algo rebuscado. Pero, con o sin intencionalidad, el resultado está siendo el mismo. La Rampa está muriendo, y no es por vejez.

 

Película cubana “Juan de los muertos” mejor cinta latinoamericana en los premios Goya

Premios Goya: cubana "Juan de los muertos", mejor película latinoamericana

Premios Goya: cubana “Juan de los muertos”, mejor película latinoamericana

La película cubana “Juan de los muertos” de Alejandro Brugués fue distinguida como la mejor cinta latinoamericana en los premios Goya del cine español.

En una gala que se celebra en Madrid y que está marcada por las reivindicaciones frente a los recortes que ha aplicado el gobierno para enfrentar la crisis económica, la actriz Maribel Verdú se hizo con el Goya a la mejor interpretación femenina por su papel de la madrastra de “Blancanieves”, en la cinta de Pablo Berger y el veterano José Sacristán consiguió el Goya a mejor actor protagonista por su trabajo en “El muerto y ser feliz”, de Javier Rebollo.

Por su parte, Julián Villagrán logró el Goya al mejor actor secundario por “Grupo 7″, de Alberto Rodríguez, que se ambienta en la Sevilla anterior a la Exposición Universal de 1992 y Candela Peña fue distinguida como mejor actriz secundaria por su interpretación en “Una pistola en cada mano” de Cesc Gay.

http://www.bbc.co.uk/

Cuba: Desde este domingo TeleSur en vivo por TV cubana

surtvTeleSur, considerada como la señal informativa de América Latina, ampliará su programación en vivo para Cuba a partir del próximo domingo.

Una fuente bien informada confirmó al Blog de Yohandry que en esta primera etapa están previstos dos bloques. Uno de 8 de la mañana a 4:30 de la tarde, y un segundo espacio de 8:00 p.m a 12 de la noche.

Los cubanos habían solicitado por varias vías la ampliación de la programación en vivo de TeleSur, principalmente por la calidad de sus espacios informativos.

http://yohandry.com/

Cuba: En fase de redacción primera película sobre vida de Polo Montañez

5d54e56ca3d1933db1a80f8996851a1b_L.jpg,qt=943938000.pagespeed.ce.OLopSoQJizLa primera película sobre la vida y obra del desaparecido cantautor pinareño Polo Montañez (1955-2002), tercer cubano premiado con Disco de Platino, se encuentra en fase de redacción del guión.Encabezan el equipo a su cargo el realizador Delso Aquino y la actriz pinareña Yelisett Valdés, conocida por su personaje de Tonita en el programa televisivo humorístico Deja que yo te cuente, anunció el sitio digital Telepinar.

Es un filme necesario dentro del universo audiovisual cubano por la trascendencia de su música y el carisma de Polo (Fernando Borrego Linares), todo un ícono de los ritmos más típicos de la campiña, consideran los promotores del proyecto cinematográfico.

Adelantaron que integran el equipo de realización, además, el guionista Amílcar Salatti y Santiago Yapur, productor del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Valdés destacó que la película tendrá humor, música y el espíritu bohemio del guajiro, aristas inherentes a la realidad de Polo, campesino devenido artista internacional, sin renunciar jamás a sus raíces.

El largometraje, precisó Aquino, podría estrenarse en la edición de este año del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

http://www.cubasi.cu/

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