El negocio de la fe

por Pedro González Munné

Luego de la visita del Santo Padre a Cuba y cuando se apagan los ecos de tanta palabrería e imagen desperdiciada en el éter, quiero dar mi humilde opinión sobre la lamentable muestra de rabia, odio y miedo perneando los medios en Miami. Las causas pueden ser muchas: el odio primario a la iglesia, la frustración por la demostración de una verdadera fiesta de fe en Cuba o sencillamente, la esperanza del miserable de complacer a quienes le pagan.

Es significativo en este circo de colores, papeles y alaridos, solamente dos casos de personas mostrando su desacuerdo con el Gobierno cubano surgieron en toda la parafernalia de los medios, montada para esperar una oleada masiva, estilo tsunami politico que arrasara con el cubano fiel y preparara el terreno para los marines, preludio de luego la arribada masiva de los Mesías de Miami, en sus pantuflas acolchadas, escoltados por sus perritos falderos.

No sucedió. Pero tampoco ninguna de las tantas y una organizaciones exiliadas, financiadas alegremente con el dinero de nosotros los contribuyentes por la Administracion Obama y el Departamento de Estado, encabezado por la Sra. Clinton, notoria por su desprecio a todo lo que huela a latino, ninguna, repito, pudo reclamar como suyo esos dos actos.

¿Por qué? Creo que es sencillo: ninguna de esas dos personas, en un país de 11 millones habitantes estaba en la nómina.

Pueden existir miles de excusas o razones, pero para mí, católico de toda la vida, nunca comunista, esto es representativo de que el cambio en Cuba viene desde adentro, y eso, estimados míos, va mas allá de la piel, del cerebro y el corazón, viene desde la fe y diria yo, a Dios gracias, pues va barriendo con el odio, los falsos ídolos y nos colma de compasión y amor a todos los cubanos buenos.

Me remito, con mi humilde pedantería de compañero, al panteón de mis heroes y sigo confiando en el mejoramiento humano, pero sobre todo, por encima de palabras, togas y lujos, sigo creyendo en una Nación con Todos y por el Bien de Todos.

* Director de http://www.lanacioncubana. Cinco libros publicados, uno en edición. Cuatro premios nacionales de periodismo en Cuba, Vanguardia Nacional del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Cultura de Cuba.

Discurso de despedida de S.S. Benedicto XVI en Cuba

Señor Presidente,
Señores Cardenales y queridos Hermanos en el Episcopado,
Excelentísimas Autoridades,
Señoras y Señores,
Amigos todos,

Doy gracias a Dios, que me ha permitido visitar esta hermosa Isla, que tan profunda huella dejó en el corazón de mi amado Predecesor, el Beato Juan Pablo II, cuando estuvo en estas tierras como mensajero de la verdad y la esperanza. También yo he deseado ardientemente venir entre ustedes como peregrino de la caridad, para agradecer a la Virgen María la presencia de su venerada imagen en el Santuario del Cobre, desde donde acompaña el camino de la Iglesia en esta Nación e infunde ánimo a todos los cubanos para que, de la mano de Cristo, descubran el genuino sentido de los afanes y anhelos que anidan en el corazón humano y alcancen la fuerza necesaria para construir una sociedad solidaria, en la que nadie se sienta excluido. «Cristo, resucitado de entre los muertos, brilla en el mundo, y lo hace de la forma más clara, precisamente allí donde según el juicio humano todo parece sombrío y sin esperanza. Él ha vencido a la muerte – Él vive – y la fe en Él penetra como una pequeña luz todo lo que es oscuridad y amenaza» (Vigilia de oración con los jóvenes. Feria de Friburgo de Brisgovia, 24 septiembre 2011).

Agradezco al Señor Presidente y a las demás Autoridades del País el interés y la generosa colaboración dispensada para el buen desarrollo de este viaje. Vaya también mi viva gratitud a los miembros de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que no han escatimado esfuerzos ni sacrificios para este mismo fin, y a cuantos han contribuido a él de diversas maneras, en particular con la plegaria.

Me llevo en lo más profundo de mi ser a todos y cada uno de los cubanos, que me han rodeado con su oración y afecto, brindándome una cordial hospitalidad y haciéndome partícipe de sus más hondas y justas aspiraciones.

Vine aquí como testigo de Jesucristo, convencido de que, donde él llega, el desaliento deja paso a la esperanza, la bondad despeja incertidumbres y una fuerza vigorosa abre el horizonte a inusitadas y beneficiosas perspectivas. En su nombre, y como Sucesor del apóstol Pedro, he querido recordar su mensaje de salvación, que fortalezca el entusiasmo y solicitud de los Obispos cubanos, así como de sus presbíteros, de los religiosos y de quienes se preparan con ilusión al ministerio sacerdotal y la vida consagrada. Que sirva también de nuevo impulso a cuantos cooperan con constancia y abnegación en la tarea de la evangelización, especialmente a los fieles laicos, para que, intensificando su entrega a Dios en medio de sus hogares y trabajos, no se cansen de ofrecer responsablemente su aportación al bien y al progreso integral de la patria.

El camino que Cristo propone a la humanidad, y a cada persona y pueblo en particular, en nada la coarta, antes bien es el factor primero y principal para su auténtico desarrollo. Que la luz del Señor, que ha brillado con fulgor en estos días, no se apague en quienes la han acogido y ayude a todos a estrechar la concordia y a hacer fructificar lo mejor del alma cubana, sus valores más nobles, sobre los que es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada. Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales. Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del País pesan negativamente sobre la población.

Concluyo aquí mi peregrinación, pero continuaré rezando fervientemente para que ustedes sigan adelante y Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad. El respeto y cultivo de la libertad que late en el corazón de todo hombre es imprescindible para responder adecuadamente a las exigencias fundamentales de su dignidad, y construir así una sociedad en la que cada uno se sienta protagonista indispensable del futuro de su vida, su familia y su patria.

La hora presente reclama de forma apremiante que en la convivencia humana, nacional e internacional, se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales que tienden a hacer más arduo el entendimiento e ineficaz el esfuerzo de colaboración. Las eventuales discrepancias y dificultades se han de solucionar buscando incansablemente lo que une a todos, con diálogo paciente y sincero, comprensión recíproca y una leal voluntad de escucha que acepte metas portadoras de nuevas esperanzas.

Cuba, reaviva en ti la fe de tus mayores, saca de ella la fuerza para edificar un porvenir mejor, confía en las promesas del Señor, abre tu corazón a su evangelio para renovar auténticamente la vida personal y social.

A la vez que les digo mi emocionado adiós, pido a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre que proteja con su manto a todos los cubanos, los sostenga en medio de las pruebas y les obtenga del Omnipotente la gracia que más anhelan.

¡Hasta siempre, Cuba, tierra embellecida por la presencia materna de María! Que Dios bendiga tus destinos. Muchas gracias.

FOTOS: Las imágenes que no viste a un año del tsunami de Japón

La policía japonesa todavía revisa con persistencia el río y su ribera en busca de cadáveres de desaparecidos, un año después del poderoso terremoto y el gigantesco tsunami que barrió grandes zonas de la población pesquera de Rikuzentakata.

La ciudad, que tenía fama por una bonita playa y su costa plagada de pinares a los pies de las montañas, ahora es sinónimo de destrucción y muerte generalizada tras el triple desastre que asoló la zona.

Lo que era el centro de la ciudad está abandonado en gran medida, lleno de montañas de escombros y un ayuntamiento en ruinas. Un pino solitario frente al mar en calma es todo lo que ha quedado del bosque.

La pared de agua de 16 metros de altura se tragó el centro de la ciudad y cobró la vida de 1.555 de entre sus 24.240 residentes. Un total de 288 siguen en la lista de desaparecidos en la población, situada 400 kilómetros al noreste de Tokio.

Durante meses, los buzos de la policía y los guardacostas han rastreado el mar y los arrozales con la esperanza de encontrar cadáveres. DUltimamente, han respondido a peticiones de buscar en zonas específicas procedentes de familias que buscan cerrar una etapa.

“Si trabajamos duro, los espíritus de los fallecidos oirán nuestra llamada. Mantenemos los ojos bien abiertos y mira mos con detenimiento”, dijo Kaname Endo, un agente de una comisaría de policía situada junto al mar que perdió a cinco de sus 12 trabajadores.

El viernes, unos 20 agentes uniformados con botas de agua y chalecos salvavidas naranjas, con palas y cubos, peinaban los arroyos llenos de barro cerca del puerto, una de las pocas áreas que aún no han sido inspeccionadas.

Una excavadora retiraba losas de hormigón y barro de un arroyo particularmente profundo.

La búsqueda de la mañana no arrojó resultados y se les recordó a los agentes que deben tener cuidado en los registros.
Masahiko Saito, otro agente, dice que los esfuerzos de búsqueda permitieron recuperar un cadáver en el río Kesen en febrero y partes de cadáveres en el puerto pesquero. La mayoría de los hallazgos sólo son partes de cadáveres o huesos.

“Pueden aparecer cadáveres en el mar o en un punto que ha sido inspeccionado antes, así que tenemos que buscar muchas veces”, indicó Endo. “No nos importa que estos cadáveres estén sucios o huelan. Consideramos que son algo que necesita ser tratado con mucho cuidado para que puedan ser devueltos a sus familiares”, sostuvo.

Aunque la mayoría de los escombros que cubrían el centro de la ciudad tras el tsunami se han llevado a lugares designados, la principal área comercial continúa virtualmente desierta, dotada sólo de semáforos y postes de electricidad.

La costa, que solía estar tapado por edificios y casas, ahora muestra un mar que puede verse a cientos de metros de distancia en un paisaje aplanado. El único sonido es la maquinaria de construcción y el piar de los pájaros.

La mayor parte de la actividad ahora tiene lugar en áreas de la periferia que quedaron intactas. Muchos residentes han sido realojados en viviendas temporales en terrenos más altos y se han instalado supermercados en edificios improvisados.

Los trabajadores de la municipalidad llevan a cabo su actividad en oficinas temporales lejos del mar

Se fuga combustible del crucero Costa Concordia

GIGLIO, Italia (AP) — Una capa delgada de combustible del volcado crucero Costa Concordia se esparció mientras el oleaje golpeaba al navío frente a la costa italiana, lo que agravó los temores sobre un desastre ecológico en las aguas prístinas e importantes para la flora y la fauna marina de la región.

Las autoridades trataban de determinar qué tan grave y extensa era la fuga, pero dijeron que hasta ahora no parecía alarmante.

Por otro lado, las autoridades italianas identificaron a una mujer alemana, Siglinde Stumpf, entre quienes murieron en el accidente ocurrido el 13 de enero. Stumpf es la 17ma persona cuyo cadáver ha sido identificado; hay 15 personas reportadas como desaparecidas.

La búsqueda de los desaparecidos ha sido obstaculizada por un mar agitado, y los funcionarios de atención de emergencias suspendieron la búsqueda en la parte sumergida del barco debido al peligro para los rescatistas.

Además, el miércoles apareció una grieta entre dos paneles largos de vidrio que formaban parte del techo del enorme crucero. El aceite se estaba esparciendo desde una parte separada del barco, al parecer la popa.

El barco contiene aproximadamente 500.000 galones (2.400 toneladas) de combustible pesado y otros contaminantes, y han aumentado los temores de que esos químicos pudieran dañar el medio ambiente que es hogar de delfines, ballenas y otra fauna marina.

Las autoridades tienen la esperanza de extraer el combustible con bombas, pero debido al mal clima el esfuerzo fue suspendido nuevamente el miércoles. Las barreras flotantes colocadas alrededor del barco para proteger el agua eran levantadas por el viento, permitiendo que la película de combustible de la embarcación se esparciera por la bahía.

La Autoridad Portuaria italiana señaló que la fuga consistía en una capa delgada de hidrocarburos. Sin embargo, Protección Civil, la agencia que supervisa el esfuerzo de rescate, dijo que por ahora no parece haber motivo de alarma, al recordar que hace una semana también hubo una fuga de una cantidad pequeña de diesel y lubricantes, que resultó no ser grave.

El Concordia encalló frente a la Isla de Giglio cuando el capitán se desvió de su ruta planeada y golpeó un arrecife, creando una hendidura enorme en el barco que ocasionó su hundimiento.

(Tomado de http://feeds.univision.com/)

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