Colombia: ¿Quien es Alvaro Uribe Vélez?

uribeparaco

Credito: Indymedia Colombia

Su formación académica

Nacido el 4 de julio de 1952, abogado, egresado de la Universidad de Antioquia, y doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (1977). Especializado en Administración y Gerencia de la Universidad de Harvard (1993). Realizó estudios en “Negociación de Conflictos”, en la Universidad de Harvard (1993).

Su origen

Alberto Uribe Sierra, padre de Álvaro Uribe Vélez, fue un reconocido narcotraficante, vinculado con el “Clan de los Ochoa”, gestores en 1981 del grupo paramilitar conocido como Muerte a secuestradores – MAS. Siguiendo la tradición de los narcos antioqueños, adquirió la ganadería brava “La Carolina”, que heredó a su hijo Álvaro.

En 1977, Inversiones Uribe Vélez, de propiedad de AUV y su padre, adquirieron la finca La Mundial,
ubicada en Maceo (Antioquia). Después de varios años de negociación con el sindicato de trabajadores de la finca, el 30 de diciembre de 1982, la finca fue entregada a los trabajadores y, a partir de ese momento fueron víctimas de todo tipo de atropellos por parte de Carabineros de la Policía, que tenían una base en la finca La Manada, de propiedad de la familia Uribe y era comandada por el Teniente Elkin Cifuentes Gómez. Los carabineros los “visitaban”, los trataban de “ladrones y guerrilleros” y los amenazaban.El 14 de julio de 1983, el trabajador Emilio de Jesús Medina fue detenido-desaparecido por el Teniente Cifuentes.

Uribe Sierra estuvo detenido en una ocasión para ser extraditado, pero Jesús Aristizabal Guevara, entonces Secretario de Gobierno de Medellín, intercedió por él y logró que lo pusieran en libertad.

Uribe Sierra murió en un enfrentamiento armado entre paramilitares de su finca La Guacharaca (ubicada en San Roque, Antioquia) y guerrilleros de las FARC, el 14 de junio de 1983. A su entierro asistió el entonces presidente de la República, Belisario Betancur, y buena parte de la crema y nata de la sociedad antioqueña, que no era ajena al negocio de las drogas ilícitas.

Su nefasta vida política

PERIODO 1976-1977
CARGO DESEMPEÑADO Jefe de Bienes en Empresas Públicas de Medellín

EJECUTORIAS EN CADA CARGO

Desde ese cargo lideró la negociación de tierras y el traslado de la población del viejo al nuevo Peñol para la construcción de una represa en los terrenos del antiguo municipio. Este hecho generó gran inconformidad, por lo que los pobladores de las zonas afectadas realizaron varios paros cívicos, que fueron reprimidos violentamente.

Al llegar a dicho cargo impulsa, junto con Jenaro Pérez Gutiérrez, médico veterinario y zootecnista, la reestructuración de la hasta entonces llamada COOLECHERA a la cual transforman en una “cooperativa” con fines guerreristas y con visión geoestratégica, dándole el nombre de COLANTA, en referencia a la leyenda celta de Avendal, en la cual el mítico rey Ventar, para luchar contra las fuerzas del mal (hoy los llamarían “terroristas”), conformó un consejo de defensores del reino al que autodenominó “Colanta”.

¿Cómo fue posible que a una cooperativa lechera le dieran, en pleno siglo XX, el nombre evocador de un grupo combatiente del siglo V? Sencillamente porque dicha cooperativa es una organización encubierta para agrupar paramilitares bajo la sofisticada modalidad denominada “soldados-campesinos que ocupan terrenos geoestratégicos[1] para conformar un muro de contención entre el norte y el sur de Colombia, respondiendo a la táctica norteamericana de dividir los territorios en conflicto para debilitarlos. Igualmente buscan impulsar la separación del Zulia en Venezuela. El gerente, Jenaro Pérez Gutiérrez, el gerente, es subteniente de la reserva. A lo largo de los últimos 20 años ha recibido múltiples reconocimientos del Batallón Contraguerrilla No. 4, quien lo condecoró por su apoyo y colaboración a su Unidad Táctica. Recibió la condecoración “Servicios Distinguidos” de manos del Director General de la Policía Nacional en reconocimiento a la “colaboración incondicional” y apoyo blindado a la Institución Policial. Es miembro destacado de la Asociación de exbecarios del Centro de Estudios Cooperativos de Israel y miembro del Comité Directivo, Capítulo Antioquia, de egresados del Batallón Miguel Antonio Caro, MAC.

La opinión pública antioqueña señala al presidente de la Junta Directiva de Colanta, el señor Guillermo Gaviria, a quien afectuosamente llaman “el Negro Gaviria”, como instigador de la masacre de La Chinita, en la que a mediados de la década del noventa, en la región de Urabá en el departamento de Antioquia, fueron asesinados 36 campesinos militantes de izquierda. Varios ciudadanos señalados como miembros de las FARC fueron condenados a cerca de diez años de prisión para luego ser exonerados del crimen. (ampliación de la información en nota adjunta titulada “¿qué significa Colanta?” – ver gráfico de la distribución geoestratégica -.

Uribe da a luz el decreto 1469 de 1978 sobre libertades sindicales, que de manera engañosa convenció a los trabajadores que el decreto era necesario para que entrara en vigencia la ratificación de los convenios de la OIT ratificados en 1976 por el gobierno colombiano, aunque el convenio reza que sin necesidad de intervención de las autoridades públicas.Además el decreto fue aprovechado por los abogados de las empresas para obtener nulidades de los avances establecidos en cuestión de libertad sindical por los convenios.

1979
Gerente Liquidador de Mineros del Chocó.

Los grupos financieros Bogotá, Grancolombiano y Suramericana, fundaron Mineros Colombianos S.A., que compró parcialmente a la International Minino Corporation (saqueadora de Colombia desde 1864, que en 1979 controlaba casi el 60% de las empresas mineras del país y extraía más de la mitad del oro) dos de sus filiales, la Chocó Pacífico y la Pato. La nueva empresa, viendo que las luchas del pueblo de Condoto (Chocó) no dejaron que las dragas se comieran sus casas, requisito para evitar una catástrofe económica, trasladó la quiebra a los obreros, cambiándoles los supuestos mil millones de activos (en verdad su achatarrada maquinaria apenas valdría 80), por los 500 millones que en prestaciones les debía. En este proceso fue Gerente Liquidador Álvaro Uribe Vélez.

Marzo 1980 – Agosto 1982
Director del Departamento Administrativo de la Aeronáutica Civil

Desde este cargo nombró como subdirector de la misma a César Villegas, quien después fue sentenciado a 5 años de prisión por vínculos con el cartel de Cali. Villegas fue asesinado el 4 de marzo del 2002, en Bogotá, luego de aportar dineros a la campaña presidencial de Uribe Vélez.

Cuando el narcotráfico estaba en auge, expidió en tiempo record, un alto número de licencias de pilotaje a empleados de los capos del narcotráfico y de permisos para la construcción de pistas. Entre estas licencias estaba la de un helicóptero de su padre, que luego caería en una importante operación antinarcóticos en el sitio conocido popularmente como tranquilandia, en la cual también cayeron tres avionetas más que tramitaron su licencia el mismo día.

Privatizó el recaudo de la tasa aeroportuaria y el impuesto de salida del país.

1982
Alcalde de Medellín

Este cargo tuvo que abandonarlo sin cumplir los 5 meses, del período de 2 años, por presión del presidente Belisario Betancur Cuartas, al enterarse de una reunión clandestina de éste con los capos de la mafia Pablo Escobar Gavira, los Ochoa Vázquez, Carlos Ledher Rivas y Gonzalo Rodríguez Gacha.Uribe presidió personalmente la ceremonia de cortar el listón en la inauguración del barrio “Medellín sin Tugurios” construido al oriente de Medellín por Pablo Escobar Gaviria. También lanzó públicamente este plan de vivienda en Bogotá, siendo Alcalde de Medellín.Así mismo adelantó el programa “Medellín Cívico”, en el que Pablo Escobar donó miles de arbustos para ser plantados en los antejardines y los parques de la ciudad.

Creó Metroseguridad, una Empresa Industrial y Comercial del Estado, prestadora de servicios tecnológicos, logísticos, de capacitación y de asesoría, dirigidos tanto al sector público como al privado, a través de un sistema integral de seguridad.Metroseguridad ha sido denunciada por vincular a sus programas de seguridad a miembros de gruposparamilitares en Medellín.

Privatizó el manejo de las basuras entregando el relleno sanitario de la Curva de Rodas al sector privado.

1984-1986
Concejal de Medellín

Ponente del acuerdo de exención tributaria a las cooperativas. Figura que desde entonces empezó a ser utilizada por los empresarios como una forma de eludir el pago de impuestos.

Durante este tiempo en su finca Guacharacas, ubicada en San Roque (Antioquia), él y su familia tenían una base paramilitar, que operaba con el apoyo de miembros de los Batallones Palagua y Bomboná. Este grupo asesinó e hirió a varios trabajadores de La Finca La Mundial, que había sido entregada por la familia Uribe a los trabajadores para cancelar las deudas que tenían con ellos. Atropellos que continuaron hasta diciembre de 1992, en que tropas de la XIV Brigada bombardearon la finca, destruyeron los cultivos e hicieron huir a los trabajadores que aún permanecían allí.

1986-1990 y 1990-1994
Senador de la República

Intentó evitar la extradición de narcotraficantes cuando la reforma constitucional del gobierno deVirgilio Barco Vargas.

Fue ponente entusiasta de la Ley 50 de 1990, aprobada con el pretexto de acabar el desempleo pero que en realidad lo agudizó, pues lo que buscaba era la flexibilización laboral para acomodarse a las necesidades del mercado global, sacrificando las conquistas que durante años de lucha habían logrado los trabajadores organizados.

Se encontraba en Estados Unidos, cuando la Asamblea Nacional Constituyente revocó el Congreso en 1991. Fue elegido nuevamente.

Enero de 1995 – Diciembre 1997; Gobernador de Antioquia

Nombró como Secretario de Gobierno Departamental a Pedro Juan Moreno Villa, próximo a la mafia y sindicado por la DEA en 1997 y 1998 de importar desde Asia con destino Colombia, sin reportarlo, 50 toneladas de permanganato de potasio, un químico controlado, a nombre de su empresa ‘GMP Productos Químicos S.A.’, y de efectuar sus registros y comercialización de manera fraudulenta, destinado a la producción de cocaína en Córdoba.

Como siempre sucede entre los capos, Uribe y Moreno terminaron enfrentados, una vez que Uribe fue electo presidente de la República. Moreno lanzó una revista titulada “La otra verdad”, donde señalaba la corruptela del gobierno de Uribe y se postuló como senador de la República, lo que habría significado para Uribe un fuerte contrincante y crítico de su gobierno en el parlamento. En circunstancias extrañas Moreno murió al estrellarse inexplicablemente su avioneta por, según dicen, “fallas mecánicas”. El “destino” liberó a Uribe de un tenaz enemigo en el Congreso.

Promovió la creación de las Cooperativas de Seguridad Privada CONVIVIR, iniciativa destinada a legalizar paramilitarismo. En el Congreso de Ganaderos, en 1996, se aprobó extender esa iniciativa de Uribe Vélez a nivel nacional y además promover su candidatura presidencial. El diario El País, de la ciudad de Calí, del 3 de agosto de 1998, dio cuenta de la fusión de CONVIVIR con los paramilitares: “Representantes de más de 2.000 cooperativas de seguridad privadas han anunciado que se armarán y unirán al movimiento paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia-AUC-.El movimiento fue formado en 1996 por más de 16 agrupaciones paramilitares de todo el país y están lideradas por Carlos Castaño, jefe de la principal organización de extrema derecha de todo el país.”

El 22 de abril de 1996, durante una acción coordinada por miembros de la Brigada XIV, el Batallón Bomboná, la Policía y paramilitares, fueron asesinados 17 pobladores en el municipio de Segovia (Antioquia). La respuesta que dio el Gobernador Uribe Vélez fue la expedición, el 10 de mayo de 1996, del decreto 2035, que declaraba los municipios de Segovia y Remedios como “Zona Especial de Orden Público”, dando mayores facultades a la Fuerza Pública para controlar y amedrentar a los pobladores de la zona.

En octubre de 1996, 1.500 campesinos de Remedios y Yondó (Antioquia) y del sur del departamento de Bolívar, marcharon hacia Barrancabermeja reclamando por el abandono estatal y la violencia que se vivía en la región. El éxodo terminó con la firma de unos acuerdos con el gobierno nacional que se comprometía a garantizarles la vida y desarrollar proyectos de inversión social en la región. Pero, la respuesta real que recibieron los campesinos fue más represión.

Entre el 21 y el 27 de diciembre del mismo año, las veredas Puerto Nuevo Ité, La Congoja y La Troja, de Yondó, fueron arrasadas por tierra por paramilitares, mientras eran bombardeadas por aviones militares. Esa fue la respuesta del gobierno de Antioquia, en cabeza de Uribe, a las exigencias de los campesinos.

Entre el 25 y el 29 de octubre de 1997, el corregimiento El Aro de Ituango (Antioquia), fue prácticamente destruido y varios pobladores fueron asesinados durante una operación conjunta entre tropas de la Cuarta Brigada y paramilitares de las ACCU. Uribe Vélez como Gobernador y el General Carlos Alberto Ospina Ovalle como Comandante de la IV Brigada facilitaron que los militares que participaron directamente en los hechos pudieran “escapar” de la justicia. Pronunció el discurso principal en el “homenaje de desagravio” a los generales Rito Alejo del Río y Fernando Millán (jefes de las guarniciones de Urabá y César respectivamente), después de que fueron retirados del servicio por las múltiples denuncias que los vinculaban con las AUC y con la participación en masacres y otros crímenes ocurridos entre 1996 y 1997.

El 7 de octubre de 1996, se dictó resolución de acusación por conformación de grupos paramilitares (del grupo conocido como “la banda de los Erres”) y participación en asesinatos, torturas y otros crímenes de lesa humanidad, a los hermanos Carlos Alberto y Juan Diego Vélez Ochoa, primos tanto de Uribe Vélez como de los confesos narcotraficantes del “Clan Ochoa”. Los hermanos Vélez Ochoa fueron detenidos y, según figura en el proceso, el entonces Gobernador de Antioquia, Alvaro Uribe Vélez, intercedió por su libertad, y en la segunda instancia del proceso fueron absueltos de toda responsabilidad.

También se han conocido denuncias que en la década de los 90 el centro de operaciones del grupo paramilitar ‘Los Doce Apóstoles’ estructura integrante de las AUC, es la finca de Alvaro Uribe Vélez conocida como La Carolina. Varios testimonios señalan a Santiago
Uribe Vélez como el líder de Los Doces Apóstoles, grupo responsable de más de 50 asesinatos cometidos en los municipios de Santa Rosa de Osos y Yarumal.

La política económica y social de Álvaro Uribe Vélez – cuando fue gobernador en Antioquia – fue decididamente neoliberal, impuesta a la fuerza. Su objetivo principal fue la “desburocratización”, Uribe se jactó de haber eliminado a dos tercios de los empleados, haciendo pasar su número de 14.000 a 5.500. ¿Su método? El desprecio por los derechos de los trabajadores, las presiones sobre los sindicalistas y la ayuda de los paramilitares, para lograr sus propósitos. En un primer momento Uribe utilizó la forma suave, proponiendo jubilaciones anticipadas y dimisiones. Los trabajadores no aceptaron, y jubiló a la fuerza a algunos trabajadores; algunos de ellos tenían 36 años. El método fue ilegal, para el gobernador no fue su primer abuso, como prueban los recursos a la justicia y denuncias contra su administración, un tercio de las 3100 sentencias por denuncias contra las instituciones públicas durante 1997 en Antioquia fueron contra la Administración.

Mientras tanto, por todas partes en el departamento, los paramilitares salieron contra las luchas de los obreros. En Salgar, entre el Urabá y el Magdalena Medio llegaron hasta amenazar a los empleados y sus familias para que aceptaran “las propuestas del Gobernador”.” No los queremos ver más aquí”, decían los paramilitares. Propició que los ganaderos entregaran a grupos paramilitares 650 hectáreas en Urabá y 900 hectáreas en el Magdalena Medio, lo que ayudó a consolidar el control paramilitar en estas regiones.

La política del gobernador Uribe Vélez tuvo muchos opositores entre ellos el jurista JESÚS MARIA VALLE JARAMILLO, presidente del Comité de Derechos Humanos de Antioquia quien denunció días antes de ser asesinado: “Estamos exportando a través de una concepción equivocada del orden público, violencia para departamentos pacíficos como la costa y el Choco.

Estamos exportando violencia, a través de las Convivir, para todo el país (…) y los militares y las Convivir se confunden en los uniformes, en las sedes, en los vehículos que utilizan…”. VALLE JARAMILLO fue asesinado en su oficina, el 27 de Febrero de 1998. La mejor síntesis de lo que fue la gobernación de Uribe Vélez en Antioquia se presenta a continuación: La periodista del Espectador María Teresa Herrán, con ocasión de un homenaje nacional que se le brindó al gobernador URIBE en Bogotá, decía que “no sabía si el homenaje era por su apoyo a ultranza a las Convivir o porque su Departamento estaba bañado de sangre”.”

http://www.aporrea.org/

@reflexionfidel: Entre la emigración y el crimen

Los latinoamericanos no son criminales natos ni inventaron las drogas.

Los aztecas, los mayas, y otros grupos humanos precolombinos de México y Centroamérica, por ejemplo, eran excelentes agricultores y ni siquiera conocían el cultivo de la coca.

Los quechuas y aymaras fueron capaces de producir nutritivos alimentos en perfectas terrazas que seguían las curvas de nivel de las montañas. En altiplanos que sobrepasaban a veces los tres y cuatro mil metros de altura, cultivaban la quinua, un cereal rico en proteínas, y la papa.

Conocían y cultivaban también la planta de coca, cuyas hojas masticaban desde tiempos inmemorables para mitigar el rigor de las alturas. Se trataba de una costumbre milenaria que los pueblos practican con productos como el café, el tabaco, el licor u otros.

La coca era originaria de las abruptas laderas de los Andes amazónicos. Sus pobladores la conocían desde mucho antes del Imperio Inca, cuyo territorio, en su máximo esplendor, se extendía en el espacio actual del Sur de Colombia, todo Ecuador, Perú, Bolivia, el Este de Chile, y el Noroeste de Argentina; que sumaba cerca de dos millones de kilómetros cuadrados.

El consumo de la hoja de coca se convirtió en privilegio de los emperadores Incas y de la nobleza en las ceremonias religiosas.

Al desaparecer el Imperio tras la invasión española, los nuevos amos estimularon el hábito tradicional de masticar la hoja para extender las horas de trabajo de la mano de obra indígena, un derecho que perduró hasta que la Convención Única sobre Estupefacientes de Naciones Unidas prohibió el uso de la hoja de coca, excepto con fines médicos o científicos.

Casi todos los países la firmaron. Apenas se discutía cualquier tema relacionado con la salud. El tráfico de cocaína no alcanzaba entonces su enorme magnitud actual. En los años transcurridos se han creado gravísimos problemas que exigen análisis profundos.

Sobre el espinoso tema de la relación entre la droga y el crimen organizado la propia ONU afirma delicadamente que “Latinoamérica es ineficiente en el combate al crimen.”

La información que publican distintas instituciones varía debido a que el asunto es sensible. Los datos a veces son tan complejos y variados que pueden inducir a confusión. De lo que no cabe la menor duda es que el problema se agrava aceleradamente.

Hace casi un mes y medio, el 11 de febrero de 2011 un informe publicado en la Ciudad de México por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia de ese país, ofrece interesantes datos sobre las 50 ciudades más violentas del mundo, por el número de homicidios ocurridos en el año 2010. En él se afirma que México reúne el 25% de ellas. Por tercer año consecutivo la número uno corresponde a Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos.

A continuación expone que “…ese año la tasa de homicidios dolosos de Juárez fue 35% superior a la de Kandahar, Afganistán ―la número dos en el ranking― y 941% superior a la de Bagdad…”, es decir, casi diez veces superior a la capital de Irak, ciudad que ocupa el número 50 de la lista.

Casi de inmediato añade que la ciudad de San Pedro Sula, en Honduras, ocupa el tercer lugar con 125 homicidios por cada 100 000 habitantes; siendo solo superada por Ciudad Juárez, en México, con 229; y Kandahar, Afganistán, con 169.

Tegucigalpa, Honduras, ocupa el sexto con 109 homicidios, por cada 100 000 habitantes.

De este modo se puede apreciar que Honduras, la de la base aérea yanki de Palmerola, donde se produjo un Golpe de Estado ya bajo la presidencia de Obama, tiene dos ciudades entre las seis en que se producen más homicidios en el mundo. Ciudad de Guatemala alcanza 106.

De acuerdo a dicho informe, la ciudad colombiana de Medellín, con 87.42 figura también entre las más violentas de América y el mundo.

El discurso del Presidente norteamericano Barack Obama en El Salvador, y su posterior conferencia de prensa, me condujeron al deber de publicar estas líneas sobre el tema.

En la Reflexión de marzo 21 le critiqué su falta de ética al no mencionar en Chile siquiera el nombre de Salvador Allende, un símbolo de dignidad y valentía para el mundo, quien murió como consecuencia del golpe de Estado promovido por un Presidente de Estados Unidos.

Como conocía que al día siguiente visitaría El Salvador, un país centroamericano símbolo de las luchas de los pueblos de nuestra América que más ha sufrido como consecuencia de la política de Estados Unidos en nuestro hemisferio, dije: “Allí tendrá que inventar bastante, porque en esa hermana nación centroamericana, las armas y los entrenadores que recibió de los gobiernos de su país, derramaron mucha sangre.”

Le deseaba buen viaje y “un poco más de sensatez.” Debo admitir que en su largo periplo, fue un poco más cuidadoso en el último tramo.

Monseñor Oscar Arnulfo Romero era un hombre admirado por todos los latinoamericanos, creyentes o no creyentes, así como los sacerdotes jesuitas cobardemente asesinados por los esbirros que Estados Unidos entrenó, apoyó y armó hasta los dientes. En El Salvador, el FMLN, organización militante de izquierda, libró una de las luchas más heroicas de nuestro continente.

El pueblo salvadoreño le concedió la victoria al Partido que emergió del seno de esos gloriosos combatientes, cuya historia profunda no es hora de construir todavía.

Lo que urge es enfrentar el dramático dilema que vive El Salvador, del mismo modo que México, el resto de Centroamérica y Suramérica.

El propio Obama expresó que alrededor de 2 millones de salvadoreños viven en Estados Unidos, lo cual equivale al 30% de la población de ese país. La brutal represión desatada contra los patriotas, y el saqueo sistemático de El Salvador impuesto por Estados Unidos, obligó a cientos de miles de salvadoreños a emigrar a aquel territorio.

Lo nuevo es que, a la desesperada situación de los centroamericanos, se une el fabuloso poder de las bandas terroristas, las sofisticadas armas y la demanda de drogas, originadas por el mercado de Estados Unidos.

El Presidente de El Salvador en el breve discurso que precedió al del visitante, expresó textualmente: “Le insistí que el tema del crimen organizado, la narcoactividad, la inseguridad ciudadana no es un tema que ocupe sólo a El Salvador, Guatemala, Honduras o Nicaragua y ni siquiera México o a Colombia; es un tema que nos ocupa como región, y en ese sentido estamos trabajando en la construcción de una estrategia regional, a través de la Iniciativa CARFI.”

“…le insistí, en que este es un tema que no sólo debe ser abordado desde la perspectiva de la persecución del delito, a través del fortalecimiento de nuestras policías y nuestros ejércitos, sino que también enfatizando en las políticas de prevención del delito y por lo tanto, la mejor arma para combatir en sí la delincuencia, en la región, es invirtiendo en políticas sociales.”

En su respuesta el mandatario norteamericano dijo: “El Presidente Funes se ha comprometido a crear más oportunidades económicas aquí en El Salvador para que la gente no sienta que debe enrumbarse al norte para mantener a su familia.”

“Sé que esto es especialmente importante para los aproximadamente 2 millones de salvadoreños que están viviendo y trabajando en Estados Unidos.”

“…puse al día al Presidente sobre las nuevas medidas de protección al consumidor que promulgué, que les dan a las personas más información y aseguran que sus remesas en efecto les lleguen a sus seres queridos en casa.

“Hoy, también estamos lanzando un nuevo esfuerzo para hacerles frente a los narcotraficantes y pandillas que han causado tanta violencia en todos los países, especialmente aquí en Centroamérica.”

“…dedicaremos $200 millones a apoyar los esfuerzos aquí en la región, lo que incluye hacerles frente […] a las fuerzas sociales y económicas que impulsan a los jóvenes hacia la criminalidad. Ayudaremos a reforzar los tribunales, los grupos de la sociedad civil y las instituciones que defienden el estado de derecho.”

No necesito una palabra más para expresar la esencia de una situación dolorosamente triste.

La realidad es que muchos jóvenes centroamericanos han sido conducidos por el imperialismo a cruzar una rígida y cada vez más infranqueable frontera, o prestar servicios en las bandas millonarias de los narcotraficantes.

¿No sería más justo ―me pregunto― una Ley de Ajuste para todos los latinoamericanos, como la que se inventó para castigar a Cuba hace ya casi medio siglo? ¿Seguirá creciendo hasta el infinito el número de personas que mueren cruzando la frontera de Estados Unidos y las decenas de miles que ya están muriendo cada año en los pueblos a los que usted ofrece una “Alianza Igualitaria”?

Fidel Castro Ruz

Marzo 25 de 2011

8 y 46 p.m.

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