Confirman otra fuga de agua radiactiva de planta de Fukushima

De acuerdo con datos ofrecidos por la operadora de la planta nuclear el agua residual contiene 16,7 becquereles de estroncio radioactivo por mililitro, elemento que puede causar cáncer en los huesos y leucemia

Funcionarios de la Tokyo Electric Power Co. (Tepco), operadora de la planta nuclear Fukushima-1, confirmaron la fuga este jueves de agua residual con contenido del isótopo radiactivo estroncio-90, de un período de semidesintegración de casi 29 años y alto riesgo sanitario.

El vertido se produjo en horas de la madrugada durante aproximadamente dos horas y según Tepco pueden haberse filtrado al mar hasta 12 toneladas a través de un tubo conectado a un sistema de descontaminación temporal.

De acuerdo con datos ofrecidos por medios de prensa que citan a la compañía operadora de la referida central, el agua residual contiene 16,7 becquereles de estroncio radioactivo por mililitro. El mencionado elemento puede causar cáncer en los huesos y leucemia.

Este incidente tiene como antecedente otros similares que causaron mucha preocupación también en países vecinos por los derrames hacia el Océano Pacífico.

Fukushima-1 fue la planta más afectada por la crisis nuclear ocasionada por el devastador terremoto y tsunami de marzo de 2011.

Desde ese desastre, el peor en la historia de Japón, la central acumula miles de toneladas de agua procedente de las operaciones de refrigeración de los reactores.

http://www.correodelorinoco.gob.ve/

 

Lo que no se dice de Irán y su programa nuclear

Por: Lilibeth Alfonso Martínez

En estos días, parece más inminente que nunca la guerra contra la República Islámica de Irán por un Israel que llegado el momento tendrá las “espaldas cubiertas” por el poderío militar  y estratégico de los Estados Unidos, según dijo el presidente Barack Obama en su último encuentro con Benjamin Netanyahu, líder del gobierno sionista.

A estas alturas, el pretexto –no se puede llamar de otra forma a las sinrazones contra la nación persa- es el programa nuclear desarrollado por Irán desde mediados del pasado siglo, y que se desarrolla actualmente con fines pacíficos, como aseguran sus gobernantes y no ha podido contradecir con pruebas en la mano ningún detractor hasta el momento.

Lo que parece olvidarse, o al menos, no se dice, es que el inicio de los planes de Irán para desarrollar la energía nuclear como medio para obtener electricidad, preferida antes que el petróleo, destinado mayormente a la exportación, tuvo el apoyo y la iniciativa de los Estados Unidos.

En 1957 se firmó el primer acuerdo de cooperación nuclear civil, bajo el programa Átomos por la Paz, entre los dos países. Estados Unidos veía en Irán la posibilidad de una reserva de crudo futura, con un gobierno lo suficientemente “agradecido” como para no representar una amenaza, incluso si desarrollaban armas nucleares.

Y claro, con la Guerra Fría andando, Irán también era un aliado más, en una situación geográfica estratégica y generosa, frente al desarrollo militar y la propuesta ideológica del bloque de repúblicas socialistas soviéticas.

Sólo después de la Revolución Islámica, y la llegada al poder de gobernantes non gratos a los ojos de la Casa Blanca, se comenzó a cuestionar el uso de los átomos en las plantas generadoras iraníes, cuyo primer reactor fue una donación de los americanos, por cierto.

Sin embargo, y a pesar de los cambios de bando tan de moda en los últimos tiempos –recordar la antigua Yugoslavia, Libia e Irak, por sacar al sol los más cercanos-, la verdad es que las razones para una eventual agresión a Irán tienen  menos sustento que una mesa con dos patas.

Razones reales, según las convenciones internacionales, no hay y no las van a encontrar ni aunque busquen con lupa, en cada centímetro de suelo iraní, todos los observadores de la ONU y de cuanto organismo internacional patentado o de mentiritas.

Y no las van a encontrar, porque esas razones son armas nucleares y de esas, en Irán, no hay. Y no lo digo yo. Un informe clasificado, elaborado a principios de 2011 y que obtuvo el consenso de 16 agencias de inteligencia de los Estados Unidos, confirmó que Teherán desistió de buscar la bomba atómica desde el año 2003.

La información, que pasó de ser clasificada a pública gracias a su publicación en el diario Los Ángeles Times y su reproducción en varios sitios digitales, parece no hacer la diferencia en las intenciones de atacar Irán militarmente, luego de una escalada de agresiones en el plano económico, incluido el bloqueo a sus exportaciones.

Por ahora, todo se basa en suposiciones del Consejo de Seguridad de la ONU, de Estados Unidos, de Israel –que casi son la misma cosa-, la falta de definiciones esclarecedoras y definitorias del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el dime que te diré sobre un supuesto campo donde se hacen pruebas nucleares que nadie ha visto…

Claro que con los estadounidenses la matemática clásica no funciona, ni nada en realidad que no les convenga a sus intereses. Así que si ellos dicen que en el país persa hay armas nucleares, argumentar, incluso demostrar lo contrario es trabajar para el inglés, como se dice en buen cubano, para nada.

Al final, será una versión mal encuadernada de lo que pasó en Irak: se lanzaron primero al ataque, destruyeron ciudades milenarias con millones de bombas, mataron civiles a diestra y siniestra, como daños colaterales de sus muy convenientes errores de puntería…, y nada de bombas atómicas, ni una cabecita nuclear encontraron. Claro que a esas alturas no importaban las disculpas porque ya la guerra, más bien la matanza, estaba hecha.

Sólo que esta vez, al parecer, los titulares se los llevará Israel. Con el apoyo estadounidense, que esta vez se saldrá con la suya sin ensuciarse demasiado las manos –ya en una reunión anterior Israel había dicho que actuaría contra Irán aún sin el concierto de sus aliados norteños, primos cercanos de Poncio Pilatos.

Israel, acostumbrado a campear en el Medio Oriente, ni siquiera se molesta en justificar una posible invasión a la nación de  Mahmoud Ahmadineyad –como tampoco el progresivo genocidio contra Palestina. Sencillamente afirma que no va a permitir, así sea con el uso de la fuerza, que Irán se equipe con armas nucleares.

Lo que teme el gobierno sionista, a la luz de los acontecimientos, no es que Irán use las armas para atacarlo, sino sea capaz de defenderse y representar una oposición real a sus andanzas impulsadas, por un lado, por su imaginario de nación destinada por Dios para gobernar el mundo –¿en verdad no les suena?- y el contubernio con los Estados Unidos, al menos por ahora.

Así las cosas, si Irán estuviera desarrollando un programa nuclear con fines armamentistas, estaría en todo su derecho. Con no revalidar su firma en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (NPT en sus siglas en inglés), y sumarse la lista de los ocho países reconocidos como Estados Nuclearmente Armados, Estados Unidos como el primero; le bastaría.

A fin de cuentas, nadie puede cuestionar la decisión soberana de un gobierno de armarse con arsenal nuclear, sobre todo, si desde hace años vive bajo la amenaza del único país en el mundo que ha usado sus bombas nucleares contra poblaciones humanas: en Hiroshima y Nagazaki, al final de la Segunda Guerra Mundial, por razones cada día más cuestionadas.

En una ocasión leí que el problema de que Irán tuviera armamento nuclear es que podía usarlo. Pues claro, el poseerlo le da las posibilidades de usarlo, como todos los países declarados o no que las tienen, incluido Israel, entre los que las reservan bajo la manga.

Claro, ante la balanza de una guerra, más de uno se cuestionaría la tozudez del gobierno iraní de llevar adelante su programa con fines energéticos y biotecnológicos, con semejante soga al cuello. Pero la realidad es que la opción nuclear no es un capricho.

El periodista Salvador Capote lo califica como un dilema, entre usar el gas natural para continuar con la explotación de sus pozos petroleros –la principal riqueza iraní- o destinarlo a la generar electricidad, que además exporta a Afganistán, Armenia, Azerbaiyán, Irak, Paquistán, Turkmenistán y Turquía, con una importante inyección a su economía.

Para colmo, el éxito en la campaña para presentar a Irán como una amenaza para el mundo civilizado –los iraníes a menudo son representados como un pueblo de extremistas religiosos-, es incuestionable, tanto que una encuesta reciente de Gallup reveló que el 32 por ciento de los norteamericanos consideran a Irán como “el enemigo mortal número 1 de Estados Unidos”.

Irán, por su parte, asegura que responderá ante cualquier agresión contra su suelo. Muchos hablan de un conflicto que pudiera desencadenar una nueva guerra mundial, cuando todavía se conservan heridas de las dos anteriores, con un impacto sobre la humanidad y la Tierra devastador…

Pero los que deciden no escuchan. Construyeron un pretexto, tienen el arsenal, los planes de destrucción y reconstrucción, y el consentimiento y la mala memoria de los únicos ciudadanos que importan, aunque la mayoría ni siquiera puedan ubicar Irán en un mapa.

La mesa está servida. Como siempre, la realidad no importa.

Obama promete a Netanyahu su respaldo a Israel pero aboga por la diplomacia con Irán

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha asegurado este lunes ante el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que Estados Unidos siempre “respaldará a Israel”, pero ha dicho que aún hay tiempo para la diplomacia en el caso iraní.

Netanyahu, en una demostración de unidad con un líder estadounidense con quien ha tenido una relación difícil, ha señalado en la Casa Blanca que tanto Israel como Estados Unidos tienen la necesidad de impedir que Irán obtenga armas nucleares.

“El vínculo entre nuestros países es inquebrantable”, ha indicado Obama. “Estados Unidos siempre respaldará a Israel cuando se trate de su seguridad”, ha agregado.

Los dos mandatarios, sentados juntos y sonriéndose en el Despacho Oval, han tratado de presentar un frente unido ante la crisis nuclear iraní, después de semanas de creciente preocupación por un posible ataque preventivo de Israel sobre Irán.

En uno de los encuentros más trascendentales de los líderes de Estados Unidos e Israel en años, no mencionaron las diferencias que tendrían sobre los elementos que podrían desencadenar una acción militar para frenar el programa nuclear de Irán, que Israel ve como una amenaza. “Creemos que todavía hay una ventana que permite una solución diplomática”, ha señalado Obama.

Netanyahu ha dejado claro que Israel sería el “dueño de su destino” en cuanto a su decisión de cómo tratar con Irán, país que ha llamado a la destrucción del Estado judío. “Israel debe tener la capacidad de defenderse por sí mismo, contra cualquier amenaza”, ha añadido Netanyahu, haciéndose eco de las declaraciones que hizo Obama este domingo, en un discurso ante el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC), un poderoso lobby pro Israel.

En la reunión en la Casa Blanca, Obama ha dicho a Netanyahu que Estados Unidos se reservará “todas las opciones” para tratar con Irán. El presidente ha dejado claro que eso incluiría un posible componente militar.

“No queremos ver una carrera armamentística nuclear en la región más volátil del mundo”, ha señalado Obama.

Irán, por su parte, niega que esté produciendo armas nucleares.

(Tomado de http://www.europapress.es)

Rusia advierte a Israel de que atacar a Irán sería un “error muy grave”

MOSCÚ — Rusia advirtió este lunes a Israel de que un ataque contra Irán sería un “error muy grave” capaz de provocar más conflictos y causar víctimas civiles. “Sería un error muy grave con consecuencias impredecibles”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, tras la amenaza del presidente israelí, Shimon Peres, de que un ataque contra Irán es una opción cada vez más probable. “No puede haber ninguna solución militar al problema nuclear iraní, como no puede haberla para ningún otro problema del mundo contemporáneo”, agregó Lavrov en declaraciones tras reunirse con su homólogo irlandés Eamon Gilmore. “Todo conflicto debe ser resuelto exclusivamente por medios aprobados por la comunidad internacional conforme a la Carta de Naciones Unidas”, señaló Lavrov.

Reportan nuevo incidente en planta nuclear de Japón

TOKIO (AP) — Las autoridades detectaron el miércoles gas radiactivo asociado con una fisión nuclear en la planta de Fukushima Dai-ichi, la cual quedó averiada en marzo por un maremoto, indicando que podría haber un nuevo problema en uno de sus reactores.

Como medida de precaución, el personal comenzó a inyectar ácido bórico que neutraliza las reacciones nucleares por un conducto de enfriamiento cuando detectaron la presencia de xenón radiactivo que podría haber surgido por una fisión nuclear en el reactor. De momento se desconoce si había ocurrido la fisión.

La compañía operadora de la planta, Tokyo Electric Power Co., señaló que no había incremento en la temperatura del reactor, en la presión o en niveles de radiación. La compañía dijo que el material radiactivo dentro del reactor no había llegado a un punto crítico, cuando las reacciones nucleares son autosuficientes, y que la detección del xenón no tendría un mayor impacto en las acciones por mantener frío y estable al reactor.

El vocero de la empresa, Osamu Yokokura, afirmó que no se había detectado ninguna filtración radiactiva fuera de la planta.

Hiroyuki Imari, un vocero de la Agencia de Seguridad Industrial Nuclear, dijo que la detección de gas no indicaba al parecer un problema mayor, pero que su causa es investigada.

La planta fue el sitio del peor desastre nuclear en el mundo desde Chernobil en 1986.

Las autoridades han mantenido en vigencia una zona de exclusión con un radio de 20 kilómetros (12 millas) en torno a la planta desde el terremoto y tsunami del 11 de marzo que causó graves problemas en la instalación, al norte de Tokio. Tres de sus reactores se fundieron, lo cual provocó incendios y varias explosiones.

El más reciente revés ocurre mientras TEPCO había reportado un importante progreso para estabilizar la planta. La empresa informó que esencialmente había alcanzado un “apagón frío” de la planta, lo que significa que las temperaturas en los reactores son constantes y están bajo control.

A pesar de eso, un panel gubernamental considera que tomará al menos 30 años para desmantelar de forma segura a la instalación.

EEUU: Una fuga de amoniaco pone en alerta una central nuclear californiana

Una fuga de amoniaco pone en alerta una central nuclear californiana

La central nuclear de San Onofre, en el sur de California, entró hoy en estado de alerta tras producirse una fuga de amoniaco en un sistema de tratamiento de agua de sus instalaciones, según informó la eléctrica Southern California Edison, propietaria de la planta.

El incidente se produjo en torno a las 15.00 hora local (22.00 GMT) y “no supuso un peligro para el público”, según declaró a Efe la portavoz de la compañía Mashi Nyssen.

La emisión del gas tuvo lugar en la unidad tres de la central, en un área ajena a la sección nuclear de sus dos reactores, si bien Edison inició el protocolo de emergencia y notificó lo ocurrido a las autoridades locales, estatales y federales, así como a la Comisión Reguladora Nuclear de EE.UU.

El nivel de alerta fue de 2 sobre un máximo de 4, dijo Nyssen.

Como medida de precaución, la compañía evacuó a los empleados que se encontraban en la zona expuesta a la fuga de amoniaco, mientras que el resto de los trabajadores de la central continuaron en sus puestos.

La planta se encuentra actualmente operando con normalidad al 100 por ciento de su capacidad.

La central de San Onofre, que al igual que la japonesa de Fukushima está situada en la línea de costa, cuenta con dos reactores nucleares que tienen capacidad para proveer de energía a 1,4 millones de hogares.

Reportan emergencia en planta nuclear de San Onofre, California

Los primeros reportes indican que la planta de San Onofre se encuentra en un nivel 3 de alerta; descartan fuga radiactiva

SAN DIEGO, 1 de noviembre.- Autoridades reportan emergencia en la planta nuclear de San Onofre, ubicada en California.

Los primeros reportes de medios locales indican que la planta y sus empleados están en un nivel 3 de alerta, lo que significa que hay un incidente grave de acuerdo con la Escala Internacional de Sucesos Nucleares, pero se descarta una fuga radiactiva.

Explosión en una planta nuclear del sureste de Francia

Juan M. Bellver (Corresponsal) | París

Una fuerte explosión ha tenido lugar este lunes en la central nuclear de Marcoule, al sur de Francia, según las autoridades galas, que hablan de peligro de fuga radiactiva.

En el suceso ha fallecido una persona y otras cuatro se encuentran heridas. La instalación se encuentra a 230 kilómetros de territorio español.

El incidente se habría producido cerca de un horno de la central, donde ya están actuando los bomberos.

Según las primeras informaciones, se produjo un incendio en la zona de desechos radiactivos, lo que condujo a la explosión.

Los agentes franceses ya han acordonado la zona y han establecido un perímetro de seguridad.

( Tomado de elmundo.es )

Cierran dos reactores nucleares en Virginia tras fuerte sismo

Dos reactores nucleares en el estado de Virginia fueron cerrados hoy como medida de precaución tras el fuerte sismo de 5,8 grados en la escala de Richter que se hizo sentir en buena parte de la costa Este de Estados Unidos, informó la Comisión para la Regulación Nuclear (NRC) .

Los dos reactores, operados por la empresa Dominion Generation, están ubicados en la estación North Anna, en la localidad de Mineral del condado Louisa (Virginia), en las cercanías del área donde se situó el epicentro del movimiento telúrico, indicó la agencia federal.

Ambos reactores fueron desactivados como medida de precaución cuando ocurrió el sismo pero están operando con la ayuda de tres generadores diesel, indicó a los periodistas un portavoz de la NRC, Roger Hannah.

El rmovimiento afectó las líneas telefónicas fijas de la planta nuclear, indicó la empresa Dominion. Tanto la NRC como Dominion enviaron expertos para inspeccionar la planta nuclear.

OBAMA RECIBE REPORTE
El Presidente Barack Obama, mantuvo esta tarde una conferencia telefónica con sus principales funcionarios de seguridad nacional para discutir sobre el sismo y sus consecuencias, informó la Casa Blanca.

 

 

#Japón: De Hiroshima a Fukushima

Una familia contempla el océano Pacífico desde el lugar donde se levantaba su casa, arrasada por el tsunami del pasado 24 de abril. SERGEY PONOMAREV / GTRES

Hiroshima y Nagasaki recuerdan estos días su holocausto atómico de 1945. Los actos seguramente estarán marcados por la tragedia del pasado 11 de marzo, causada por el terremoto y el tsunami que además convirtió en una amenaza la central nuclear de Fukushima.

Sesenta y seis años después, el llamamiento a favor del desarme nuclear se realiza un año más. Los días 6 y 9 de agosto, los parques y memoriales de la Paz de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki acogen, con un silencio conmovedor, los toques de campana que recuerdan hasta dónde puede llegar la barbarie humana. Se ofrendan miles de flores y se liberan palomas como signos de paz. Al anochecer, los ciudadanos lanzan linternas de hojas de bambú al río Motoyasu en Hiroshima y al Hurakame en Nagasaki. Honran la memoria de las almas de los fallecidos por los bombardeos atómicos de 1945.

Los actos de este año están marcados por la gran tragedia acaecida el 11 de marzo. Un terremoto de magnitud 9 en la escala de Richter provocó un brutal tsunami que azotó la costa nordeste japonesa. Los últimos datos oficiales contabilizaron 15.547 muertos y 5.344 desaparecidos. La región sufrió varias réplicas: la del 10 de julio alcanzó los 7,1 grados, si bien no causó víctimas ni daños. Pero Fukushima es el mayor drama humano en el país desde 1945. Al igual que Hirohito entonces, también el emperador Akihito se dirigió solemne y excepcionalmente al pueblo japonés para expresarle su consternación y solidaridad.

Los eficaces sistemas de alerta del país evitaron más víctimas. Los edificios y demás infraestructuras técnicamente preparadas resistieron los seísmos. Los 22 trenes de alta de velocidad shinkansen que circulaban en aquellos instantes se pararon automáticamente. Pero el tsunami no sólo arrasó ciudades y pueblos enteros del litoral. Golpeó también la central de Fukushima, sita en primera línea de mar a 240 kilómetros al norte de Tokio, provocando el peor accidente desde el de Chernóbil, en 1986. El fantasma nuclear reapareció otra vez en Japón y evidenció los riesgos de las centrales nucleares en un país repetidamente azotado por los seísmos y tsunamis.

Constituye una gran paradoja que el único edificio que quedó parcialmente en pie en el epicentro de la explosión de Hiroshima fue el Museo de la Ciencia y la Industria. El novelista japonés Kenzaburô Ôé, premio Nobel de Literatura 1994, invita a grabar Hiroshima en la memoria como fuente de reflexión y acción comprometida para evitar otros desastres en el futuro. Insiste en que el uso de la energía nuclear como base para el desarrollo económico es contrario al recuerdo de las víctimas. El autor de Notas sobre Hiroshima parece tener razón cuando alertaba sobre los peligros de la opción nuclear, incluso para uso civil.

Fukushima, al igual que antes Hiroshima, envía un claro mensaje tanto a la ciencia como a las conciencias. Otro Nobel, el de Economía del 2001, Joseph Stiglitz, recuerda que las nuevas tecnologías, por muy avanzadas que sean, no pueden eliminar los riesgos de accidentes con alto coste humano y económico. El hombre difícilmente podrá controlar completamente las fuerzas de la naturaleza. Son anteriores y superiores a él. Fukushima muestra que ni siquiera Japón estaba suficientemente preparado para afrontar un terremoto-tsunami contra una central nuclear en la costa. Tras el 11 de marzo habrá que imaginar lo inimaginable para prever lo ­imprevisible.

Hiroshima fue una tragedia provocada por una brutal decisión humana con fines militares. Fukushima se apunta como el resultado de la imprevisión, la impericia y, acaso, del exceso de confianza. La central fue diseñada para resistir una ola de 5,5 metros, tomando como referencia el tsunami de Chile de 1956. Los reactores resistieron el seísmo y se pararon automáticamente, pero el sistema de refrigeración dejó de funcionar cuando una ola de 15 metros lo dejó sin suministro eléctrico. Fukushima fue algo más que una catástrofe natural. Se sumó a ella la negligencia humana. Y esto duele especialmente en un país cuya cultura se desarrolla en torno a la importancia de vivir en armonía con la naturaleza.

En la zona arrasada se miden ahora altos niveles de radiactividad. Cerca de 80.000 personas que residían en un radio de 20 kilómetros en torno a la central fueron desplazadas a zonas más seguras. La mitad sigue acogida en centros gubernamentales, el resto se ha reinstalado en otras zonas. También el litoral marítimo quedará contaminado durante largo tiempo por las aguas radiactivas vertidas desde los reactores dañados al mar. Preocupa que afecten a la cadena alimenticia que llega hasta el hombre. El pasado 17 de julio, el Gobierno prohibió, por ejemplo, la comercialización de carne vacuna procedente de la zona tras detectarse algunas partidas contaminadas con sustancias radiactivas.

El hecho de que una parte del país esté de nuevo contaminada por la radiactividad constituye un gran shock para los hibakusha, los ancianos supervivientes de las dos bombas atómicas, así como para sus descendientes, los hibaku nisei. Muchos de ellos siguen recibiendo atención médica periódica y otras ayudas oficiales y persisten en su empeño por sensibilizar, sobre todo a los jóvenes, sobre los trágicos efectos de las armas nucleares. A partir de ahora y durante los próximos 30 años, el Gobierno deberá destinar un nuevo fondo para controlar la salud de los habitantes que residían dentro del área de Fukushima a fin de prever las posibles secuelas directas o indirectas del accidente nuclear.

La mejor lección del 11 de marzo: la responsabilidad, la serenidad y el civismo de los japoneses, que impresionaron al resto del mundo. Forma parte de su ADN cultural. Cada cual sabía cómo comportarse en situaciones de emergencia. Los ciudadanos respondieron responsablemente a las indicaciones del Gobierno, incluso en pequeños detalles como el cambio de hábitos o de indumentaria para favorecer el ahorro de energía. El interés colectivo prima sobre el individual. Un ejemplo extremo de solidaridad es el de los ingenieros, médicos y obreros de edad avanzada que se ofrecieron voluntariamente en las tareas de control del accidente en el lugar de los jóvenes, para reducir los expuestos a contraer cáncer debido a los peligrosos niveles de radiación. Más allá de las imágenes del desastre retransmitidas en directo a todo el mundo, no se borrará de la memoria la gran entereza del pueblo japonés.

La reacción de los responsables políticos y empresariales en la gestión de Fukushima, antes y después de la crisis, no fue tan ejemplar. A decir de la opinión pública, fallaron en la previsión, reaccionaron tardíamente y minimizaron luego los daños sufridos en los reactores. Muchos se preguntan cómo pudo ocurrir un accidente de tal calibre en un país líder tecnológico mundial. Después de todo, Japón no es Ucrania. Y sin embargo, parecen haberse dado en Fukushima altas dosis de inercia, indecisión y falta de transparencia en la gestión, situaciones derivadas de la connivencia entre los políticos, funcionarios y Tepco, la operadora de la central nuclear. Los japoneses son eficaces trabajando en equipo, aunque a veces, y desde la percepción occidental, puedan pecar de una falta de rapidez y agilidad a la hora de tomar decisiones. Para ellos, prima el acuerdo por consenso, lo cual toma indefectiblemente su tiempo.

Hoy, los japoneses son mayoritariamente favorables a revisar la política energética de su país. El diario económico The Nikkei informaba el 27 de junio que el 70% de la población se opone a reabrir las centrales nucleares. Actualmente, 35 de los 54 reactores siguen inactivos. Todos serán sometidos a pruebas de resistencia antes de decidir si vuelven o no a operar. Y los cuatro de Fukushima serán desmantelados lo antes posible.

El primer ministro Naoto Kan, con un nivel de popularidad del 15%, que apunta a que está políticamente acabado, anunciaba el 13 de julio que Japón frenará y reducirá gradualmente su actual dependencia de la energía nuclear, que no se construirán nuevos reactores y se apostará por las energías renovables.

La opinión pública se muestra escéptica y sospecha que la decisión no sea definitiva. La energía nuclear es el pilar que asegura el 30% del consumo energético del país. Y un cambio sustancial hacia otras energías alternativas requerirá tiempo, al menos dos décadas. El lobby nuclear argumenta que poner en cuestión la energía nuclear encarecerá los precios para el consumidor. Además, el proceso para cerrar y desmantelar las centrales nucleares será muy largo, costoso y complejo por razones políticas y económicas.

Habrá, en cualquier caso, en Japón un antes y un después del 11 de marzo del 2011. En el ámbito económico, esta crisis se superará sin duda a medio plazo. Los programas de reconstrucción generarán un impulso en la capacidad productiva del país. En lo político, se ha apuntado la necesidad de un nuevo modelo de gobernabilidad, más transparente y menos ligado a los clientelismos de los grandes conglomerados empresariales. En lo social, Japón se plantea cómo corregir el bajo índice de natalidad y el rápido envejecimiento de la población y la apertura también a la inmigración extranjera. El déficit demográfico afecta negativamente al consumo, al ahorro interno y a la financiación del sistema de salud y de pensiones: Japón debe rejuvenecer. La sociedad nipona, por razones históricas y geográficas y a diferencia de la china o la surcoreana, no acaba de abrirse al exterior. Sus universidades cuentan con poca presencia de profesores y estudiantes extranjeros. Tampoco los japoneses suelen ampliar estudios fuera del país. Pero se planeta que el mantenimiento de la identidad nacional y cultural debe conjugarse con una mayor apertura externa, más allá de los ámbitos económico y comercial.

La historia recuerda que Japón ha sufrido catástrofes tanto naturales como provocadas por las guerras. Y, ante la fatalidad y la derrota, los japoneses reaccionan sumando esfuerzos para levantarse y reconstruir. En 1945 se abrió una etapa de rápido desarrollo que convirtió Japón, ya en 1968, en la segunda economía mundial. También se superaron los devastadores efectos del terremoto de Kobe de 1995. Pero el modelo japonés entró en crisis cuando en 1991 explotó la burbuja financiera e inmobiliaria, lo que ha ido frenando hasta hoy el crecimiento económico. En el 2010, el PIB chino superó al japonés.

Japón merece reconocimiento y estima. Cuenta con un sólido sistema democrático, una sociedad cohesionada y grandes medios financieros y tecnológicos. Sigue siendo la tercera economía mundial, tras EE.UU. y China. Y goza, sobre todo, de un recurso extraordinario: el pueblo japonés. Ya ha empezado la reconstrucción. Pero parece que esta vez no bastará con levantar infraestructuras, prevenir mejor los efectos de un tsunami o revisar la política energética; habrá que repensar y revitalizar el país. Sobre las cenizas de Hiroshima renació un nuevo Japón. Ahora, Fukushima es un nuevo punto de partida para que el país resurja con ideas y fuerzas renovadas y afronte con decisión nuevos retos colectivos.

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